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Ahora están las redes

Las redes sociales se han convertido en un factor que juega en las campañas políticas. A diferencia de procesos electorales pasados, cuando su presencia no era...

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Las redes sociales se han convertido en un factor que juega en las campañas políticas. A diferencia de procesos electorales pasados, cuando su presencia no era tan generalizada, hacen ahora que de alguna forma las campañas políticas sean más intensas y la interacción de simpatizantes de uno y otro aspirante más cercana, polémica, candente y hasta insultante.

Esto es entendible también ante los avances en cuestión de apertura de los medios de comunicación tradicionales, lo que implica grandes ventajas, pero también latentes riesgos.

Los medios, escritos y electrónicos, se han tenido que abrir por supervivencia ante un público cada vez más exigente y preparado, irascible a veces y con evidentes síntomas de fanatismo en ocasiones, que no tolera intentos de manipulación de la información.

Las redes sociales se han convertido en una especie de arena de combate sin reglas y sin árbitros, en la que muchos participan por el solo hecho de tener el acceso, pero vagamente preparados para entrarle a un debate serio. Eso si bien no es lo mejor, sí es deseable a no contar con esos canales de expresión. Es preferible tenerlos.

El llamado es a la preparación para usar las herramientas tecnológicas disponibles de mejor manera, y evitar que éstas, que pueden ser la llave para manifestar nuestras ideas libremente, se conviertan en el candado que nos encierre en la permanente manipulación.

Muchas cosas pueden pasar en estas elecciones si, por ejemplo, los jóvenes utilizan toda la información a su alcance para informarse, y saber distinguir entre lo que es un voto a favor del candidato de su simpatía, un “like” o un “retuit”.

La dirección del voto en elecciones recientes no ha sido motivada mayoritariamente por cuestiones ideológicas o por las características del candidato, aunque sería ideal que así fuera. Ha sido más cuestión de hartazgo, hasta de odio, venganza y de repudio a los excesos de una clase política, abusiva, indolente y cínica, que pareciera no tener remedio.

En medio de todo este mundo de información, debemos buscar la forma de discernir entre lo que es falso o verdadero. Tenemos que ir más allá de los encabezados y de los ahora 280 caracteres de twitter, para hasta que tengamos una idea clara del asunto emitir una opinión propia o socializar una ajena que nos parezca importante.

Creo que debemos privilegiar el buen trato y la tolerancia a quien piensa diferente. Lo he dicho y lo repito: Es que al final de cuentas, cuando ya todo esto haya pasado, a la vuelta de cada esquina no nos estaremos topando con Rubén Rocha Moya o Mario Zamora, por citar a solo dos contendientes.

Lo seguro es que nos encontremos con quienes hoy discutimos, confrontamos ideas y a quienes a veces hasta insultamos al defender nuestras posturas en torno a un candidato. Con esos, y no con otros, nos seguiremos topando todos los días. ¡Ah! Las benditas (¿o malditas?) redes sociales.

Fuente: Internet

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