OPINIÓN

Los agraviados

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Iba a escribir esta columna sobre el agravio que sienten los priistas sinaloenses por la forma como les pagó el gobernador Quirino Ordaz Coppel, pero mejor no escribo nada de eso, mejor que se defiendan solos los propios priistas si acaso se atreven a levantar la voz de esa indignación que les ahoga la garganta y que bien podría escapárseles involuntariamente a borbotones de sus bocas para gritar la rabia de su engaño.

            Voy a escribir mejor sobre otro agraviado exhibido nacionalmente en las redes sociales este fin de semana pasado, ese que hasta casi me dio pena ver su rostro al no poder contener su reacción de sorpresa e incredulidad; ese es el gobernador electo Rubén Rocha Moya.

            El por muchos apreciado periodista sinaloense Gregorio García Vázquez, «Goyo», publicó este domingo a mediodía en su cuenta de Twitter @goyo310, la edición que hizo del video en el que el presidente de México anuncia junto a Rubén Rocha y Quirino Ordaz que decidió nombrar al aún gobernador sinaloense como próximo embajador de México en España (ver en https://t.co/vLssgA1hzw).

            La genialidad y olfato periodístico de «Goyo» es que en su edición del video hace un close up del rostro de Rubén Rocha para sobreponerlo en primer plano, justo en el momento en el que Andrés Manuel López Obrador anuncia el nombramiento de Ordaz Coppel. La reacción de sorpresa e incredulidad de Rocha queda exhibida nacionalmente; no puede contener el rictus intempestivo de su rostro como si hubiera sido alcanzado por un rayo.

            ¿Qué nos dice esa reacción involuntaria? Que Rubén Rocha, el amigo de Andrés Manuel, ni sabía lo que estaba por ocurrir en ese momento. Rocha se enteró así del nombramiento de Quirino Ordaz al mismo tiempo que se enteró la señora del abarrote, el chofer del camión urbano, el adulto mayor que ve los videos de AMLO en la sala de su casa o en el ciber; es decir, se enteró como cualquier otro ciudadano común y corriente, no como el gobernador electo de Sinaloa que es.

            ¿Ahora, qué nos dice ese hecho? Obviamente, que López Obrador no tenía por qué consultar ni pedir la anuencia de Rocha para nombrar al aún gobernador como futuro embajador, eso se entiende, pero lo que sí se habría esperado es que por elemental cortesía política (y más aún, por esa presumida amistad entre ambos) AMLO hubiera puesto al tanto a su amigo de esa noticia que estaba por dar, si bien, apenas un minuto antes. No fue así, y Rocha quedó exhibido a nivel nacional.

            ¿Y qué implicaciones tiene para Sinaloa este nombramiento y la forma como se da? Que una cosa está clara por el momento: el de los afectos con el presidente de México es Quirino Ordaz Coppel, no Rubén Rocha Moya, con todo lo que esto significa.

            Este hecho deja un mar de agraviados por todas partes; los priistas, que ahora menos que nunca pueden reprocharle su despecho a Quirino Ordaz so pena de terminar de ser aniquilados, borrados por completo del mapa en Sinaloa; Rubén Rocha Moya, que tendrá un gobierno atado de manos para investigar corruptelas del anterior como lo prometió en campaña; y los sinaloenses que votaron por un cambio y que en respuesta se topan con la firma de un pacto político entre AMLO y Quirino que en pocas palabras pareciera decirles: «Señores, aquí no ha pasado nada, todos contentos».

            Ni modo, es lo que hay. Es la «transformación» en Sinaloa.

            Dialoguemos para conocer más, que el conocimiento nos hace libres.

Twitter: @marcocesarojeda