GOBIERNO

Los dos gobernadores

Escrito en OPINIÓN el

“Dos o tres veces por semana vemos eventos en conjunto, el entrante y el saliente en una agenda coordinada estratégicamente, prácticamente el mismo boletín. Se normalizó lo que sexenios antes parecía imposible, dos gobernadores de partidos antagónicos compartiendo el tiempo y el espacio”.

En Sinaloa, el gobernador saliente y el gobernador electo no se llevan mal, tienen acuerdos y preparan una entrega-recepción que se espera sin sobresaltos. Quirino confía en Rocha y Rocha confía en Quirino, trabajaron juntos, se conocen y tiene más de un mes compartiendo agenda, cosa poco común en las transiciones gubernamentales.

Generalmente la función gubernamental se ejerce en solitario, los gobernantes son celosos de sus tiempos y espacios. El gobernador manda hasta el último día del periodo, los procesos de cambio de gobierno son cuidadosos en sus protocolos, se respeta la envestidura con la prudente distancia, máxime cuando se viene de partidos opuestos.

Nada de malo tiene la relación entre los gobernadores –entrante y saliente- pero tampoco se puede pasar por alto este fenómeno atípico en la política mexicana. Rubén Rocha Moya deja claro que su gobierno comenzará el día de su toma de protesta, que para ello está valorando los perfiles que ocuparán los principales cargos. 

El 4 de marzo escribí en Noroeste “Por eso el gobernador armó un equipo táctico que tiene como única encomienda cuidar la zaga. Son aliados, son incondicionales y jugarán en diferentes trincheras para cumplir la misión”. Meses después, Quirino instruye a lo que será su próxima bancada, la retaguardia de la gubernatura que concluye. El saliente hizo su apuesta y los priístas hicieron lo propio, el primer domingo de junio se tiraron los dados, perdió el PRI y ganó Ordaz Coppel. 

Ricardo Madrid quien apunta para ser el hombre fuerte del gobernador saliente en la cámara local, anticipó que las y los legisladores del PRI no serán una oposición irresponsable y que ayudarán al gobernador electo en los temas que a Sinaloa convengan. No es simplemente una postura discursiva, así será en los hechos, porque nos debe quedar claro que la mayoría de los legisladores no son del PRI, son de Quirino.  

Dos o tres veces por semana vemos eventos en conjunto, el entrante y el saliente en una agenda coordinada estratégicamente, prácticamente el mismo boletín. Se normalizó lo que sexenios antes parecía imposible; los ortodoxos y puristas de la política lo ven como un acto de subordinación absoluta, como una falta de respeto a la envestidura. Los prácticos o pragmáticos, entienden que no puede ser de otra manera, el que llega lo hace con sobrada legitimidad ganada en urnas y el respaldo de un  Presidente que lo tiene en sus aprecios. 

En Sinaloa los dos gobernadores caminan en sentido contrario al resto del país, en la mayoría de transiciones estatales habrá investigaciones y persecuciones por desfalcos anunciados en el último año llamado también el de “Hidalgo”, los entrantes de otras latitudes preparan auditorías para sustentar las próximas carpetas de investigación contra sus antecesores. En Sinaloa no, acá las sonrisas y las cordialidades comienzan a levantar sospechas entre los que suponen entender la política.

No entiendo la sorpresa de algunos columnistas, era evidente que sucedería, lo dije meses antes de la elección y lo digo ahora: “Los próximos diputados –del PRI- estarán para eso. Para no sufrir las pesadillas que se reflejan en espejos de apellidos: Duarte, Borge, Yarrington, Medina, Sandoval, Yunes, Vega, Padrés, Granier entre otros”. Quirino quiere lo que todo hombre de negocios y familia desearía para su retiro, tomar un descanso, dejar gobernar al que llega, en la amistosa retirada del que se va. Siempre claro, con cartas que permitan hacer posible la jugada. Luego le seguimos…