Opinión

El daño a la democracia

miércoles, 9 de junio de 2021 · 07:56

Aunque es más la cuestión de los resultados lo que se ha recogido como información de la jornada electoral del domingo pasado, hay una situación que de ninguna manera se puede pasar por alto: el tremendo daño provocada a la democracia mediante el robo de urnas, levantones, secuestros, amenazas robo y destrucción de urnas y acciones intimidatorias a funcionarios de casillas y activistas políticos.

Los medios nacionales minimizaron los desórdenes que se tu vieron en Sinaloa, e incluso a través de la conferencia mañanera se vio que el propio presidente de la República no fue informado de lo que realmente pasó o prefirió no darle la relevancia que para muchos tienen.

A nivel estatal los propios medios se quedaron cortos en la evaluación de los desórdenes, debido a que era imposible una cobertura total y muchos ciudadanos que fueron víctimas optaron por no hacer denuncias públicas para evitar mayores problemas.

En el norte de Sinaloa grupos armados sembraron el terror y decenas y decenas de casillas fueron abandonadas por los funcionarios que aterrorizados simple y sencillamente dejaron todo.

Muchos otros centros de votación fueron obligados a cerrar mucho antes de la hora establecida en la ley, incluso con aprobación de las autoridades como una forma de proteger a los ciudadanos y reconociendo que no se tenías las condiciones para continuar con la votación.

Pese a que el recorrido de los grupos armados y los escándalos en las casillas fueron a plena luz del día, ni la Guardia Nacional ni las policías locales se dieron por enteradas y quienes ocasionaron el caos y provocaron el miedo de funcionarios de casilla y votantes pudieron actuar con absoluta libertad.

Muchos ciudadanos que tenían contemplado acudir a la urna al mediodía o por la tarde prefirieron no acudir al enterarse de lo que estaba pasando.

Debido a la pandemia y a antecedentes de violencia que se tenían de elecciones pasadas, no fue fácil para las autoridades electorales conseguir al personal de capacitación de funcionarios y organización de la elección, ni lograr la aceptación de los ciudadanos para que fueran funcionarios de casilla.

Y si eso ha sido difícil ahora, lo será más ante lo que aconteció el pasado domingo. Tampoco los ciudadanos tendrán mucho ánimo para acudir a votar.

Ese es el gran problema, más allá de los resultados y el desorden y el miedo sembrado el día de la elección: el tremendo daño que se ha provocado a la democracia.   

Comentarios

Otras Noticias