Opinión

Copian lo peor del pasado

martes, 6 de abril de 2021 · 14:48

Hay un proceso degenerativo de la partidocracia, que se ha intensificado durante los últimos años ante posturas asumidas por prominentes miembros de la clase política, en todos los niveles.

Esa práctica que no solo mantienen, sino que impulsan, ha provocado una pérdida cualitativa y cuantitativa de los partidos. Pero lejos de que eso inhiba a los nuevos, la asumen y mejoran con esmero y descaro. Ni se inmutan.

Los que desde la oposición hasta hace algunos años reprobaban esos excesos de los políticos, ahora se han especializado en ellos y los defienden con los argumentos más inverosímiles. Sencillamente hacen lo mismo de lo que ayer renegaron.

El vil dedazo, el nepotismo y el agandalle de candidaturas para sus esposas, hijos e incondicionales o el regalo de las mismas a externos bajo muy sospechosas formas, marginando a militantes con sobrados y probados méritos, que llevaron al descrédito a los partidos y a la política, están más vigentes que nunca.

La esposa de un candidato a alcalde se registra como candidata a regidora por la vía plurinominal, lo que le permitiría un lugar en cabildo en caso de perder su marido. A los días rectifica, pero el mensaje está lanzado.

En otro caso el alcalde se niega a solicitar licencia a pesar de que su esposa es la candidata de su mismo partido para sucederlo en el cargo. Que no lo obliga la ley a hacerlo, justifica, y es cierto. Es legalmente procedente, pero éticamente muy cuestionable.

Otra pareja de esposos estará en la próxima legislatura, ambos por la vía plurinominal. Ella va por la reelección y él es nuevo.

En otro partido, el alcalde de un municipio sureño pide licencia para ser candidato a diputado local por mayoría relativa y su esposa ocupa un buen lugar en la lista de aspirantes por la vía plurinominal.

En uno más el senador le consigue a su esposa una segura diputación local por la vía plurinominal a su esposa al colocarla en una envidiable posición en la lista, dejando fuera a auténticos militantes con probados merecimientos.

Y así, en todos los niveles, los hermanos, los cuñados, los primos de quienes tienen influencias en sus partidos acaparando puestos y candidaturas, ante la frustración de la militancia.

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