Opinión

Y ese es el punto

domingo, 4 de abril de 2021 · 12:07

Culiacán, Sinaloa, 05 de abril 2021. Las experiencias de reforma del sistema educativo en América Latina, y particularmente en México, dejan claro que mientras no se aumente la capacidad de las instituciones para gestionar mejoras de la calidad (que es una medida, no un calificativo) no es posible lograr ese objetivo.

Esto quiere decir que los gobiernos tienen que invertir más en educación y poner en la conducción del proceso a personas calificadas, no los improvisados que a nivel federal y estatal han complicado aún más las cosas.

Por otra parte, el problema de los alumnos que provienen de los estratos económicos más bajos parece insalvable mientras no se corrijan asimetrías sociales y se reduzcan los índices de pobres y pobreza extrema.

Los paliativos que se han creado a la fecha son notoriamente insuficientes y no resuelven el problema de fondo, lo quieran ver o no las adherencias ausentes de crítica y autocrítica.  

LAS COSAS AL REVÉS

Todo indica que la elevación del rendimiento escolar (aun dejando de lado la orientación de tal rendimiento) está directamente relacionada con el incremento de los recursos destinados a la educación en un país.

También con la democratización en la toma de decisiones sobre el rumbo del sistema educativo, y en la asignación de recursos. Diversos estudios dan cuenta de que la elevación del gasto por alumno impacta directamente en el mejoramiento de la calidad.

En ese orden de ideas, las limitaciones de recursos destinados a la educación, así sea en un esquema de racionalización y optimización, constituyen una vía inversa que, por lógica simple, no se traducirá en mejoría de la calidad.

En todo caso, la racionalización debe ser posterior a la corrección de las deficiencias de base.

Hasta ahora, los gobiernos federal y estatales han venido haciendo las cosas al revés.

PIDIENDO PERAS AL OLMO

El énfasis en la calidad se ha intensificado por las transformaciones de la economía mundial en los últimos 25 años. La (buena) calidad de la educación, particularmente la técnica y superior, así como la investigación en ciencia y tecnología, se ven ahora como un factor central del desarrollo nacional.

Además, las tecnologías de la información y las dinámicas globalizantes aplicadas al comercio y los servicios requieren de capacidades nuevas con base en conocimientos emergentes.

En el mundo de la tecnología hay extraordinarias asimetrías y países como el nuestro están en el atraso. Mientras eso no se supere, se seguirá pidiendo peras al olmo.

Vamos a ver qué sigue, mientras un mar de ocurrencias y simulación es lo que priva.

NADA NUEVO, EN REALIDAD

Con la xenofobia, el racismo y sus arrebatos de “supremacía blanca” los neonazis tienen mucho tiempo actuando casi a su arbitrio en buena parte de Europa y Estados Unidos.

Los ataques xenófobos y las manifestaciones abiertas e impunes del neofascismo se incrementaron de manera alarmante en los años recientes en el mal llamado “primer mundo”, con pleno conocimiento, encubrimiento y complicidad de las autoridades.

Esa alerta tiene tiempo y hasta ahora ha servido para lo mismo que lo que le unta al queso.

Como en todas partes se cuecen habas, en México, en Sinaloa y Culiacán, hay orates de ese tipo, toda proporción guardada.

EN EL TINTERO

-De lo que pasó el sábado anterior en Culiacán (confusión, aglomeraciones, histeria y riesgos innecesarios) a causa de la desinformación rampante de las vacunas Covid, nada de qué asombrarse: la misma negligencia, irresponsabilidad e incompetencia de los gobiernos federal y estatal (y el circo sigue).

-Como si fuera la maldición de la metrópoli, o de la Malinche, el centralismo alza su tea a la menor provocación. Lo mismo en la academia que se viste de seda, que en la “cultura” estatal sin rumbo, o en asesorías “altamente especializadas”, y de alta factura financiera, la mentalidad colonizada se expresa. (cano.1979@live.com).

 

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