Opinión

Los diputados que tenemos

jueves, 15 de abril de 2021 · 08:12

El martes pasado se registró durante la sesión virtual del congreso local un incidente lamentable, pero que pinta de cuerpo entero lo que ha sido la constante de esta legislatura.

El diputado Florentino Vizcarra, el mismo que en 2019 se vio envuelto en aquél caso de corrupción al reconocer haber recibido 300 mil pesos del ejecutivo a cambio de su voto a favor sobre una iniciativa, dijo al aprobarse la comparecencia de la titular de la Auditoría Superior del Estado: “Ya nos chingamos en ella”.

El bochornoso y denigrante evento muestra a un órgano que lejos se ubica de estar integrado por una mayoría de hombres y mujeres que se apeguen a elementales principios y valores éticos en el desempeño de la delicada función conferida.

Desalienta reconocerlo, pero en lo que va de la actual legislatura estatal los escándalos, desencuentros, la desorganización y el caos han sido frecuentes.

Y no son inventos: Ahí están, como botones de muestra, también la introducción de alcohol al recinto legislativo y el video porno grabado a uno de los diputados en sus oficinas.

Todo esto es grave para uno de los poderes que es el responsable de aprobar las leyes que nos deben regir a los sinaloenses para convivir como sociedad en un ambiente de concordia. Si no lo logran esas cuatro decenas de ciudadanos privilegiados en su propio espacio, poco edificantes y nada justas deben ser, entonces, las normas que de ahí salgan a implementarse en el exterior.

Lamentable y desagradable comportamientos que muestran el afán del insulto y la descalificación, la comercialización del voto y el indecente comportamiento al interior de un espacio que merece todo el respeto.

¿Estos son los diputados que nos merecemos los sinaloenses? Si no son los que merecemos, sí son los que mediante nuestro voto llevamos a tan importante posición.

¿Esto es lo que pretendíamos los ciudadanos sinaloenses que los elegimos libre y democráticamente? Posiblemente no es lo que queríamos, pero ahora eso es lo que tenemos.

Debe salir desde el propio Congreso una voz con energía, responsable e inteligente, que les diga a todos que hay estándares de cortesía, veracidad y respeto a los que se deben sujetar, porque sus posturas corrientes e irresponsables demeritan el quehacer legislativo y a ellos mismos los hace indignos de estar donde están.

Y que no se exalten, nos cuestan mucho y como ciudadanos esperamos mejores cosas de ellos. Empiecen por marcar la diferencia.

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