¿El amor lo puede todo? Conoce qué es el amor romántico y sus mitos

domingo, 14 de febrero de 2021 · 11:36

El amor es una de las emociones más complejas que existen en las personas.

Debido a estar construida por un conjunto de variables hace difícil precisar qué es el amor y llegar a un concepto general.

Hemos normalizado la construcción de un amor “muy idealizado” imaginándolo eterno, irracional, lleno de pureza e incluso capaz de superar todos los obstáculos. Este amor es el llamado “amor romántico”.

Durante mucho tiempo nos hemos enfocado en desarrollar la inteligencia cognitiva (o lógica), descuidando la inteligencia emocional. Hemos separado estos dos aspectos como si no tuvieran nada que ver uno con el otro. Ahora podemos darnos cuenta lo sano (y necesario), que es poder conectar emociones y razón de una manera equilibrada y que pueda llevarnos a construir un “amor inteligente”.

El psicólogo Robert Sternberg profesor de la universidad de Yale y expresidente de la APA (Asociación Americana de Psicología por sus siglas en ingles), plantea en su Teoría triangular del amor que las relaciones son la combinación de tres factores fundamentales: Intimidad, pasión y compromiso. Estos tres vértices conforman el “triángulo del amor”.

En una relación de pareja, cada uno de los miembros de la pareja puede percibir el nivel de compromiso en cada uno de estos tres factores de una manera muy diferente a como percibe el propio nivel de compromiso de estos mismos. Entonces, pueden presentarse diferencias entre el triángulo del amor de uno y el triángulo del amor del otro dando lugar a problemas y discusiones.

Además de lo anterior, cada uno de los elementos del “triángulo del amor” van variando con el tiempo de manera independiente, se van modificando o evolucionando conforme la relación avanza. Es por eso que la relación va cambiando.

Por ejemplo, la intimidad aumenta gradualmente de acuerdo a como la relación avanza y puede continuar creciendo, aunque en las primeras etapas el crecimiento sea con mayor velocidad. Por otro lado, la pasión suele ser muy intensa al principio y puede crecer de forma vertiginosa y desacelerar conforme la relación avanza. Y, por último, el compromiso suele crecer de forma lenta al inicio de la relación y estabilizarse con el tiempo.

Algo importante de recalcar es que, aunque los tres elementos evolucionan de manera individual, interactúan de manera constante.

Ahora, conozcamos un poco más a detalle cada uno de los componentes del amor según Sternberg.

1. Intimidad.

Esta se refiere a los sentimientos y emociones que se dan en la relación y que nos mueven al acercamiento, a construir el vínculo afectivo y principalmente a la revelación mutua, es decir, a mostrarme ante el otro tal cual soy. La clave de la intimidad esta precisamente en eso, en auto exponerme ante mi pareja, en permitir que el otro me vea tal como soy buscando la aceptación mutua y la confianza. Claramente, podemos ver que más que intimidad sexual, este factor se refiere a la intimidad emocional.

2. Pasión.

Podemos referirnos a la pasión como un estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades, gran deseo sexual o romántico, acompañado de excitación psicológica. Aunque la satisfacción sexual no es la única condición para el mantenimiento de la pareja si es un factor muy importante.

Es en la pasión donde fluye la química del amor. Es cuando en el cerebro se activan ciertas sustancias bioquímicas como la serotonina que es el neurotransmisor encargado de la parte “salvaje” en el encuentro sexual. Otro componente bioquímico es la dopamina que corresponde al deseo y la feniletinalamina que es el componente que toma parte en el sexo romántico.

3. Compromiso

En el compromiso interviene la decisión de amar a la otra persona y serle fiel. Es aquí donde se construye la idea de compartir con la pareja actividades y bienes sin limitación. Es en el compromiso donde se forma el “nosotros” y con esto la aceptación voluntaria de renunciar a ciertas actividades y asumir responsabilidades que contribuyan al crecimiento de la relación.

Hablábamos de que cada uno de los componentes del “triángulo del amor” se desarrolla o evoluciona de forma independiente a los demás, pero al mismo tiempo correlacionándolos. Entonces de esta interacción entre los tres factores, surgen las combinaciones

Después de haber profundizado en los componentes del amor romántico conozcamos las diferentes etapas o tipos de amor que pueden surgir de la combinación de estos factores.

Cariño:

El cariño es el tipo de amor que se da en la amistad, a través del cariño es como se construyen los vínculos y una relación cercana con la otra persona. En el cariño no existe pasión física ni compromiso a largo plazo.

Encaprichamiento:

El encaprichamiento es lo que generalmente se conoce como “amor a primera vista”. No existe intimidad ni compromiso. Es con el encaprichamiento como inician muchas relaciones de pareja permitiendo que después vaya creciendo niveles de intimidad y compromiso.

Amor vacío:

En este tipo de amor existe solo una unión por compromiso, la pasión y la intimidad han disminuido hasta desaparecer. No sienten nada el uno por el otro sin embargo hay respeto mutuo.

Amor romántico:

En el amor romántico la pareja está unida emocionalmente y físicamente mediante la pasión, pero no en el compromiso. Un ejemplo muy claro del amor romántico lo encontramos en Romeo y Julieta de Shakespeare.

Amor sociable:

Se presenta en las relaciones donde la pasión ha desaparecido, pero sigue existiendo un gran cariño y compromiso con la otra persona. El amor sociable se da en la familia o amistades muy profundas. Son relaciones donde no existe deseo sexual.

Amor fatuo o loco:

Este tipo de amor se da en las relaciones en las que el compromiso se presenta por la pasión. En este tipo de amor se da, por ejemplo, cuando dos personas contraen matrimonio poco tiempo después de haberse enamorado. Aún no ha surgido la intimidad.

Amor consumado:

Esta es la forma completa del amor. Podríamos decir que es la relación ideal hacia donde todos queremos ir, pero pocos alcanzan. Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser más difícil que llegar a él.

¿El amor es para siempre?

Varias teorías han señalado que no es posible que la intensidad del amor se prolongue en el tiempo y que el amor con el paso del tiempo se trasforma en amistad profunda. Sin embargo, Lucy L. Brown, neurocientífica en el Albert Einstein College of Medicine plantearon que se pueden encontrar maneras en las que el amor puede mantenerse en el tiempo y pudieron describir lo que sucede en el cerebro de las parejas que tiene relaciones largas. Para llegar a esto eligieron a diez hombres y siete mujeres que tuvieran relaciones de 20 años en promedio y les practicaron una resonancia magnética mientras les mostraban imágenes de sus parejas, amigos íntimos y familiares muy cercanos. Los resultados mostraron que cuando se les mostraba la imagen de su pareja, su cerebro se activaba de la misma manera que los cerebros de las personas recién enamoradas. Estas regiones son donde se produce la dopamina hormona responsable de la euforia que es un elemento que se presenta al inicio de las relaciones además de ser el neurotransmisor que regula el sistema de recompensa, encargado de que respondamos a estímulos que causan placer o desagrado. Si además de esto los niveles de oxitocina son elevados el amor tiene los ingredientes necesarios para ser duradero.

Sin embargo, el ciclo amoroso no es constante y hace que mientras el amor romántico comienza con altas dosis de pasión y una creciente intimidad, se vaya transformando en amor compañero dónde baja la pasión, se mantiene la intimidad y aumenta el compromiso. Los besos forman parte de la pasión amorosa, que es el deseo de unirse al otro. Esta etapa dura de 5 a 12 meses y, más adelante, se produce una sensación de habituación en la que la sensación de exaltación va sustituyéndose por otra de calma y seguridad, y se va consolidando el apego. Con el paso del tiempo, las personas se habitúan a estar con el otro, a que no falte, y ya no se vive la misma pasión porque hay una mayor seguridad respecto a la relación, aun así, la pasión no desaparece definitivamente, ya que puede reavivarse, incorporando elementos novedosos en la relación.

Muchas parejas no aceptan el cambio de “amor romántico” a “amor compañero” y lo interpretan erróneamente como el fin del amor. Sin embargo, es en este cambio, cuando las pasiones extremas del amor pasional se transforman en las claves verdaderas de una relación duradera, siendo éstas, la comunicación, la ternura, el afecto y la satisfacción.

Existen muchas creencias irracionales acerca del amor y sobre cómo debe ser una relación de pareja.

A pesar de que es relativamente fácil enamorar, aprender a amar no lo es tanto. Y en el amor, tanto la comunicación, como la capacidad de resolver problemas, son aspectos que se deben trabajar dentro de la relación, y que no se solucionan dejando que cupido haga de las suyas.

Los mitos, tanto los relacionados con el amor romántico como con cualquier otro ámbito, suelen actuar de forma inconsciente sobre las personas; y aunque al leer las siguientes creencias muchas de ellas puedan parecer evidentemente erróneas, ejercen una fuerte influencia sobre la idea que las personas tienen del amor.

Con el objetivo de desarmar estas creencias, o por lo menos llegar a ser más consciente de ellas, te comparto una pequeña recopilación de los mitos más populares, y posiblemente dañinos, del amor romántico.

1. El amor todo lo puede

A pesar de la tentación que supone creerlo al verlo escrito, la idea de que si hay amor en relación este es garantía suficiente para superar cualquier problema, es absurda. Este mito funciona también en sentido contrario, llevando a pensar que si hay problemas no hay amor.

Esta creencia lleva a pensar que en las relaciones consideradas como perfectas, las personas no tienen ningún tipo de conflicto entre ellas, y que el respeto, la confianza y la comunicación vienen de serie junto con el amor.

Las posibles consecuencias de este mito son en primer término, rupturas precoces o innecesarias al no buscar soluciones a problemas concretos, y una consecuencia todavía más dañina para la persona y es que este soporte cualquier tipo de situación perjudicial o de vejación en aras del amor, porque este todo lo cura y todo lo puede.

2. El amor a primera vista

Esta superstición abarca desde la creencia en el flechazo hasta la idea de que el azar interfiere de alguna manera para propiciar un encuentro entre dos personas destinadas a estar juntas.

De todas formas, aunque la existencia de una poderosa afinidad o atracción facilite el inicio de cualquier relación, la creencia en esta atracción tan potente lleva a la persona a no poder percibir la realidad claramente, o incluso ver aquello que verdaderamente no existe.

Finalmente, este mito lleva a las personas a ignorar relaciones con un potencial enriquecedor muy alto porque no se han iniciado con una coincidencia apasionada o, por otra parte, interpretar esta “pasionalidad” ardiente como una prueba de amor.

3. La media naranja

La ansiada y perseguida media naranja. El paradigma que engloba este mito es el de que solamente existe una persona a lo largo y ancho del mundo que es ideal para cada uno.

El principal conflicto con esta creencia es la frustración que puede llegar a generar cuando es interiorizada como un patrón rígido. Llevando a la persona a aferrarse a un vínculo solamente por pensar que nunca jamás va a encontrar a otro ser tan perfecto para ella y, además, a pensar que tras una ruptura se terminaron las posibilidades.

Asimismo, si se tiene en consideración que el concepto de perfección es un ideal puro, es prácticamente imposible que nadie encaje en aquellos esquemas que imagine la persona. La búsqueda puede resultar, si cabe, aún más desalentadora.

4. La persona correcta llena todos los aspectos de la vida

En este mito caben frases como “debemos compartir todos nuestros gustos y aficiones”, “somos los responsables de la felicidad del otro”, “somos una sola persona”, etc.

Seguramente, reconocerás todas estas frases escuchadas en boca de otros o incluso de uno mismo; pero al leerlas fuera de contexto, estas expresiones caen por su propio peso.

Los efectos de estas afirmaciones son innumerables, y en la gran mayoría de los casos negativos; siendo la más importante la de originar una obsesión por hallar a otra a persona para comenzar a vivir, a realizar los sueños o incluso para empezar a ser feliz.

5. La plena compenetración sexual es prueba irrefutable de amor

Este mito camina un poco de la mano con el del amor a primera vista. En él la persona cree firmemente que si su amor es verdadero las relaciones sexuales siempre serán asombrosamente buenas.

Es cierto que una vida sexual sana y plena es importante en el desarrollo de una relación, pero ni el amor es garantía de esto, ni el buen sexo es garantía de amor. Es absolutamente necesario conocer, tanto el propio cuerpo como el de la otra persona, y trabajar la sexualidad igual que se trabaja cualquier otro aspecto de la relación.

6. Cuando se está enamorado no es posible sentir atracción por otra persona

Sin embargo, en este punto la realidad es muy diferente. Partiendo de la idea de que el amor no paraliza la disposición a sentirse atraído por otros y de que la fidelidad es un constructo social, en el cual es la propia pareja la que decide qué tipo de compromiso quiere adquirir; es muy común experimentar algún tipo de afinidad con otras personas sin que esto signifique que ya no se quiera a la pareja, quedando en manos de la propia persona establecer los límites de esta atracción.

7. Los celos son una prueba de amor

El mito del amor por antonomasia; siendo justificado y combatido casi a partes iguales.

En realidad, la experimentación de los celos solamente constituye un indicador del nivel angustia ante la idea de otra persona se lleve aquello considerado como propio por derecho. Aquello que la persona cree que le corresponde recibir en exclusiva.

Los celos simplemente son una demostración del temor a perder aquello que se percibe como una posesión, es decir la otra persona.

Aunque aquí menciono 7 mitos del amor romántico, existen muchos otros. Los modelos psicopedagógicos actuales luchan por derribar todas las creencias insanas sobre nuestra forma de relacionarnos. Desmitificar el amor implica bajarlo del pedestal donde lo habíamos colocado, hacerlo más terrenal, aunque eso parezca quitarle cierta magia a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo acabaría con las heridas, con relaciones donde no hay estructuras seguras o con la soledad y el vacío por no tener una pareja, ya que dejaría de ser visto como algo negativo.

Te agradezco cualquier comentario acerca de esta columna y si crees necesitar acompañamiento psicológico profesional con respecto a este tema o conoces a alguien que lo necesite, escríbeme un Whatsapp al número +526671313403 en México y visítame en Facebook en: https://www.facebook.com/sensumpsicologiaycrecimiento/

Te dejo un abrazo.

Juan José Díaz / Psicólogo y psicoterapeuta

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