OPINIÓN

Pedro Infante para gobernador

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Es una delicia ver una y otra vez las películas del ídolo de Guamúchil, Pedro Infante; particularmente, y para fines específicos de los tiempos políticos que se viven en Sinaloa, el drama/comedia:  “La oveja negra”.  La divertida película del “Inmortal” acompañado de Fernando Soler tiene más de 70 años y parece que la historia de la política en México, se quedó congelada en cintas de celuloide. No pierde vigencia

El discurso de Silvano Treviño (Pedro Infante) retumba en plazuelas, mítines, escenarios y tribunas sinaloenses: “Este pueblo tiene carestías, desgarriates en la justicia, mordidas y mangoneos. ¿Esto nos pasa por falta de civismo y valor? ...nos pasa por güeyes, porque hasta la coyunta lamemos. Se acabarán los coyotajes, los mangoneadores y los lambiscones. Para ganar necesito su voto por unanimidad y colectivamente, y hay que estar decididos a triunfar por lo que queremos caiga quien caiga, así caigamos unos o caigamos varios…”

La política actual en Sinaloa no dista mucho la ficción del cine mexicano. Un ejemplo de los comportamientos de la familia Treviño de la Garza lo estamos teniendo en Mazatlán. Tanto el alcalde, Luis Guillermo (El químico Benítez) como el PAS se acusan entre ellos de ser los culpables la da crisis política en el puerto.

Unos y otros se apuntan con el dedo flamígero o se envuelven en la bandera del pueblo según sea el argumento que usen todo por repartirse el botín electoral.  

Siguiendo con la película; en una escena donde se reúnen los “notables” del pueblo se convierte en motivo de cotilleos exacerbados.  Todo el pueblo especula que sucede en esa reunión de tan altos vuelos ene le rancho; si trasladamos eso a nuestro estado   

Cuando las cúpulas de los partidos (sobre todo en MORENA por ser el partido en el Poder) se reúnen para cenar, contarse chismes o jugar baraja produce una serie de explosiones de placer a los lambiscones y coyotes; por el otro lado, algunos adversarios se retuercen entre los calambres de la incertidumbre.  Llegan al extremo de actuar como si los de MOREA fueran los dueños del rancho y con ello las decisiones de la tertulia fueran palabra de hacendado.

Ninguno de nuestros políticos tiene el carisma de Pedro Infante, pero la gran mayoría gobiernan en blanco y negro (por eso de la obsolescencia) . Incluso Cancia, el famoso caballo de Silvano Treviño, sería consejero que las comparsas del poder que se sientan a obedecer y aplaudir al poderoso en turno. Hay que recordar que el caballo Cancia tenía la curiosa habilidad de bailar y era, por mucho, mejor bailarín que las decenas de políticos que buscan el danzón para ser estrellas efímeras de Tik Tok

Silvano Treviño ganó la elección enfrentando a su propio padre. Supongo que en ese mismo sentido podemos interpretar que MOREANA venció a su progenitor el PRI. El padre de Silvano Treviño no estuvo de acuerdo con el resultado, al igual que el PRI; sin embargo, la sangre fue más fuerte que las rencillas y terminaron la película abrazados con amor.

No sugiero que MORENA y PRI terminen abrazados en el gobierno (con el PAN de porrista), pero las coincidencias con Pedro Infante son escalofriantes. Tal vez todo queda en familia. Las familias son separados por la política, pero la sangre es el engrudo poderoso que termina con las rencillas más irreconciliables.

 No estaría mal que Pedro Infante fuera gobernador. Su política de plazuela no es diferente a la que tenemos hoy en día, pero sin duda es tremendamente más divertido…después de todo si nuestros candidatos insisten en discursos que tienen 70 años de antigüedad más nos valdría ser gobernados por Pedrito y su caballo.