Estados Unidos. Jesús Muñoz Gutiérrez, ciudadano mexicano condenado por asesinato en segundo grado, fue deportado a Sudán del Sur por el gobierno de Donald Trump como parte de un operativo que involucró a ocho migrantes con antecedentes de delitos violentos. El vuelo partió desde Texas y aterrizó en territorio africano pese a una orden judicial que lo prohibía.
Además de Muñoz Gutiérrez, otros deportados eran originarios de países como Cuba, Laos, Birmania y Vietnam. Según Todd Lyons, director interino de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), ninguno de los países de origen aceptó recibirlos, lo que llevó a optar por Sudán del Sur como destino final.
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El arresto de Jesús Muñoz ocurrió el 12 de mayo y, hasta ahora, las autoridades no han aclarado si su condena fue dictada en Estados Unidos u otro país. El Departamento de Seguridad Interna, por medio de Tricia McLaughlin, defendió la decisión, calificando a los deportados como “violentos y bárbaros” y asegurando que se trataba de personas sin estatus legal en EU.
Sin embargo, la medida generó fuertes críticas por parte de defensores de derechos humanos y del juez federal Brian Murphy, quien denunció que los migrantes no tuvieron oportunidad real de impugnar su traslado.
“Fue imposible para estas personas tener una oportunidad significativa de oponerse”, declaró el magistrado, al cuestionar la legalidad del proceso.