Ciudad de México.- El lugar más peligroso para las mujeres en México, “no es la plaza
abandonada, no es el estacionamiento, el parque o la callejuela obscura,
sino es su casa”, alerta el secretario general ejecutivo de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, Emilio Álvarez Icaza, en entrevista
con Noticias Mvs.
“La mayor parte de los agresores de las mujeres –a veces hasta en
ocho de cada 10 casos–, son personas que conoce o vive con sus
víctimas; y el ataque es una expresión de machismo o de odio o incluso
miedo a las mujeres”, agregó Álvarez Icaza, al enfatizar que está
violencia es “anormal e indebida”.
Detrás de los depredadores de mujeres, apunta el funcionario de la
CIDH, “no es que haya un sujeto o grupo clandestino al estilo de ‘Jack
el destripador’; los agresores son los hombres cercanos a la víctima,
“son sus novios, sus maridos, sus hermanos, sus papas, sus primos, sus
tíos, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, apuntó Álvarez Icaza.
Para el Observatorio Nacional Ciudadano del Feminicidio y Católicas
por el Derecho a Decidir, resalta en las jornadas mundiales 2015 en
contra de la violencia hacia las mujeres –a desarrollarse este 25 de
noviembre– el aumento exponencial de la violencia sexual en México.
De enero del 2014 a enero de 2015 se registraron 35 mil 285 denuncias
de violación sexual, pero, alerta María de la Luz Estrada a los
micrófonos de Noticias Mvs, “estudios demuestran que las denuncias
apenas representan el 10% de los ataques sexuales que las mujeres
enfrentan todos los días”.
Incluso, en algunas zonas, la agresión sexual es perpetrada por
sujetos del crimen organizado y las víctimas mucho menos denuncian, por
miedo a las represalias del agresor y a no ser protegidas por las
autoridades. “Las mujeres son revictimizadas pues tras la agresión
sexual, padecen la violencia institucional por una falta de atención
debida”, acotó.
Cuando los casos de violencia sexual llegan al Ministerio Público, es
frecuente que las autoridades “no respeten la norma 046 de la
Secretaría de Salud”, agregó la defensora humanitaria.
No les están dando a las mujeres una atención integral frente a las
agresiones sexuales como sería dotar de la píldora de anticoncepción de
emergencia; tampoco cuentan con el kit de retrovirales para prevenir
enfermedades sexuales –desde papiloma humano hasta VIH– u otro tipo de
terapéuticas frente al ataque. “Muchas autoridades incluso desconocen
la norma 046 y que están obligadas a aplicarla, pese a que dichos
protocolos de atención tienen más de 5 años”, criticó María de la Luz
Estrada.
Impulsora de la Alerta de Género que se ha decretado en el Estado de
México, para después haber sido secundada en Morelos, María de la Luz
Estrada aclaró que de las siete mujeres asesinadas –en promedio– al
día en el país, “en más del 50% de los casos hay indicios de
feminicidios: es decir, las víctimas fueron brutalmente sometidas,
muchas de ellas fueron privadas de su libertad, fueron violentadas
sexualmente y en algunos caso sus cuerpos fueron mutilados”.
Las alertas de género en Morelos y el Estado de México, aún no son
puestas en operación por los tres niveles de gobierno, como mecanismos
de “acción inmediata” para erradicar los riesgo en contra de la
población femenina. “Los gobiernos están obligados a garantizar a las
mexicanas una vida libre de violencia”, reclamó María de la Luz Estrada
al advertir que “aún sigue siendo un desafío para los gobiernos, federal
y estatales, enfrentar la violencia en contra las mujeres”.
“Estamos en culturas discriminatorias que consideran a las mujeres
como ‘cosas’, pero no como personas sujetas de derechos. Culturas como
la nuestra naturalizan la violencia de género, donde el depredador hasta
justifica que la agresión sucedió ‘porque la mujer se lo buscó’, ‘para
que ella cumpla con sus órdenes’, o porque al agresor ‘se le antojó’
violentar sexualmente a una mujer .
La discriminación en contra de las mujeres empieza porque el agresor
las considera personas “sin valor”. En muchos de feminicidios, los
depredadores “las consideran como que son nada, como si las víctimas
fueran basura; así las encontramos, tiradas en los basureros. Debe de
haber un cambio de mentalidad y compromisos reales por la igualdad, el
respeto y por la dignidad de las mujeres” dijo María de la Luz Estrada.
Por otra parte, subrayó, ante las denuncias, imperan la corrupción y
la impunidad. “Al vincular la discriminación, con la negligencia y la
propia corrupción por acción, por complicidad u omisión, se va generando
un ambiente permisivo; los agresores también matan a las mujeres en
México porque nunca llega ninguna sanción y eso, en su mentalidad,
significa que se puede ultrajar a las mexicanas y no pasa nada y eso es
muy grave. Las autoridades tienen una gran responsabilidad ante el
aumento de la violencia en contra de las mujeres porque minimizan las
denuncias incluso, las de desaparición y feminicidio”.
“no habrá cambios si la sociedad no los asume y no hay gobierno que
alcance para intervenir en una casa cuando un hombre le quiere pegar a
una mujer; necesitamos un pacto para desterrar la violencia en contra de
las mujeres”, concluyó por su parte Emilio Álvarez Icaza.
ONG’s alertan por aumento de la violencia sexual en menores de 25 años
La CIDH exhorta a un "pacto" para desterrar la violencia en contra de las mujeres en México.
Fuente: Internet