México. – Durante 2025, México se consolidó como el principal proveedor de petróleo para Cuba, superando a Venezuela, que históricamente había sido el aliado energético más importante de la isla. De acuerdo con reportes internacionales, México envió un promedio de 12 mil 284 barriles diarios, lo que representó el 44% de las importaciones totales de crudo de Cuba.
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En contraste, Venezuela redujo sus envíos a 9,528 barriles diarios, equivalentes al 34% del suministro, lo que provocó apagones masivos y obligó al gobierno cubano a buscar alternativas para estabilizar su sistema eléctrico.
Implicaciones políticas y económicas
La decisión de México, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, ha sido interpretada como un gesto de apoyo político y económico hacia Cuba en un momento de crisis energética. Analistas señalan que este movimiento podría generar tensiones con Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump mantiene una política de presión sobre el régimen cubano.
El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, José Ramón López Beltrán, defendió públicamente la medida, argumentando que cortar el suministro energético sería castigar directamente a la población civil y no al gobierno.
Cuba y su dependencia energética
Cuba depende casi por completo de las importaciones de petróleo para sostener su red eléctrica y transporte. La caída en los envíos venezolanos, sumada a la falta de divisas para adquirir crudo en otros mercados, dejó a la isla en una situación crítica.
El incremento de las exportaciones mexicanas permitió mitigar los apagones y garantizar un nivel mínimo de estabilidad energética, aunque expertos advierten que la dependencia de un solo proveedor podría representar riesgos a largo plazo.
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México se consolidó en 2025 como el principal abastecedor de petróleo para Cuba, desplazando a Venezuela y cubriendo casi la mitad de las necesidades energéticas de la isla. Este movimiento fortalece la relación bilateral, pero también coloca a México en el centro de un escenario geopolítico complejo, marcado por la tensión con Estados Unidos y la fragilidad del sistema energético cubano.