Ciudad de México.- Diagnosticar el paludismo es difícil porque es causado por un
parásito que, al circular por la sangre, entra en contacto con todos los
órganos y como cada uno de ellos emite señales clínicas, éstas pueden
diferir según el individuo y hacer que el padecimiento sea confundido
con otra enfermedad, expuso Filiberto Malagón, profesor de la Facultad
de Medicina (FM) de la UNAM.
Sin embargo, hay ciertos signos y síntomas que, al presentarse,
pueden guiar la diagnosis, como la fiebre periódica de 48 o 72 horas, la
esplenomegalia y los componentes del paroxismo malárico.
En México el paludismo se localiza principalmente en las costas del
Pacífico (del sur de Sonora a Chiapas), incluido Oaxaca, históricamente
el estado con más incidencia. A nivel nacional hay registro de alrededor
de mil enfermos al año, pero es imposible dar una cifra exacta de los
infectados, pues muchas demarcaciones están dominadas por el
narcotráfico y el crimen organizado, donde las brigadas de salud no
pueden ingresar con libertad, subrayó.Es transmitido mediante la picadura de mosquitos anofelinos y común
en zonas tropicales. Es generado por protozoarios del género Plasmodium
de cinco especies: P. vivax, P. falciparum, P. malariae, P. ovale y P.
knowlesi. La infección más peligrosa es la de P. falciparum, pues puede
llevar a la muerte, pero si las otras se complican también son letales,
apuntó el investigador.
En el marco del Día Mundial del Paludismo, que se conmemora hoy,
explicó que si uno de estos animales dípteros se alimenta de un
palúdico, se lleva consigo el microorganismo, que al reproducirse llega a
las glándulas salivales del insecto, el cual es capaz de transmitirlo
12 días después al picar a otro individuo.
Este padecimiento está ligado a fenómenos meteorológicos, pues la
temperatura, la humedad y la abundancia de cuerpos hídricos aumentan la
posibilidad de que los mosquitos pululen y que los parásitos se
propaguen.
El paludismo se conoce desde el antiguo Egipto, como se aprecia en el
papiro de Ebers. También los chinos lo describieron hace miles de años,
pero fue hasta 1880 cuando Alphonse Laveran, médico francés, descubrió
el parásito en la sangre. Diecinueve años después Ronald Ross, un médico
británico, determinó que estos insectos dípteros transmiten la
enfermedad.
Una persona desarrolla la infección primero en el hígado. ?En esta
etapa no hay forma de saber que la alberga porque no hay síntomas, hasta
que salta a los eritrocitos y se manifiestan varias señales llamadas
paroxismo malárico, cuyas primeras manifestaciones o pródromos se
experimentan como sensaciones evidentes, pero difíciles de describir.
?Estos indicios son tan variables como los individuos mismos. Cada
uno los vive de manera distinta y eso complica el diagnóstico clínico?,
aseveró el profesor universitario.
Enseguida, el sujeto refiere escalofríos extremos acompañados de
piloerección, tremor muscular, castañeo de dientes, palidez y
respiración superficial, seguida de temperatura corporal elevada. Este
proceso dura horas, y antes de que la fiebre ceda aparece una sudoración
profusa y el individuo termina exhausto (tras la relajación total la
persona se duerme, éste es el final del paroxismo).
?Al levantarse, el afectado puede continuar con sus actividades
normales?, indicó Malagón, quien agregó que en algunos casos, antes de
presentarse estos cuadros, los pacientes tienen otros atribuibles a
malestares del aparato digestivo o respiratorio, como náusea, vómito,
tos o catarro, lo que complica el diagnóstico clínico.MV
México registra cerca de mil casos de paludismo: UNAM
En México el paludismo se localiza principalmente en las costas del Pacífico (del sur de Sonora a Chiapas), incluido Oaxaca, históricamente el estado con más incidencia
Fuente: Internet