Redacción.- Pese a que cada vez más mujeres se integran a la fuerza laboral con empleos estables, remunerados y reconocidos socialmente, aún enfrentan desventajas respecto a los hombres. La trabajadora es recriminada socialmente y persiste una carga negativa en su contra, consideró María de los Ángeles Herrera Romero, del área Educación Especial y Rehabilitación de la Clínica Universitaria de Salud Integral (CUSI), en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, la especialista señaló que en el año referido el 71.6 por ciento de las trabajadoras en México eran madres?.El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) calculó que el 96.3 por ciento de las mujeres económicamente activas participaban en la producción de bienes y servicios, mientras el 3.7 por ciento se dijeron ?desocupadas?, aunque se detectó que no era así, sino que el trabajo que realizaban no era remunerado o carecía de base salarial.En la primera categoría se incluyó a quienes se dedicaban al comercio informal, pero no a las vendedoras de artículos para el hogar (actividad no considerada formal), por lo que las amas de casa que además venden por catálogo se encuentran en el segundo rubro.?Esa población registró un incremento de madres solteras, divorciadas y separadas. El 71.8 por ciento de las primeras recibió remuneración en un trabajo estable; de las segundas, 77.7 y de las terceras, 68.3?, expuso Herrera Romero.Pese a la notoria presencia laboral femenina, el hombre tiene prioridad en puestos como cargos directivos. ?Hay empresas que consideran contraproducente contratar a mujeres porque pueden ausentarse si los hijos o algún familiar enferman. Incluso, hay lugares que exigen constancias de no embarazo?, apuntó la especialista.Además, ellas padecen violencia en ámbitos laborales. En encuestas realizadas por el PIEGI se detectó que las agresiones son frecuentes. ?Si una mujer asciende de puesto, de inmediato se le atribuye a coqueteos con el jefe o intercambios sexuales. Se demerita y desprestigia así el esfuerzo realizado?, estableció Herrera Romero.Para contrarrestar estos escenarios, la académica señaló diferentes iniciativas, como el convenio entre PIEGI y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para capacitar a su personal en cuestiones de género.?La Sedena señaló que en los últimos cinco años el porcentaje de mujeres en el Ejército mexicano aumentó, al pasar de 3.83 a siete por ciento del total de elementos, no sólo en el área administrativa, sino en tropas. Ahora hay mayor apertura y aceptación para que desarrollen labores antes consideradas sólo para varones?, detalló. Para finalizar, Herrera Romero subrayó la importancia de distribuir el trabajo doméstico entre hombres y mujeres y respetar la decisión de cualquiera de trabajar o quedarse en casa a cuidar a los hijos.JE
Más del 70% de las mujeres que trabajan son madres: estudios
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) calculó que el 96.3 por ciento de las mujeres económicamente activas participaban en la producción de bienes y servicios
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