Nuevo León. Un nuevo caso de violencia contra animales ha generado una fuerte reacción social en General Zuazua, luego de que circulara en redes sociales un video donde se observa a un hombre agredir brutalmente a un perro en plena calle, ante la presencia de una mujer que lo acompañaba.
El hecho ocurrió en la calle Teramo, en el sector San Juan de la colonia Valle de Santa Elena. De acuerdo con versiones de vecinos, la pareja, identificada como presuntos vendedores ambulantes de pays, se encontraba en la zona cuando el hombre tomó al animal y comenzó a azotarlo contra el pavimento en repetidas ocasiones.
Las imágenes, captadas por una cámara de videovigilancia, muestran cómo el sujeto levanta al perro y lo estrella violentamente contra el suelo, una escena que provocó repudio inmediato entre usuarios de redes sociales y habitantes del sector. Testigos aseguran que el ataque se repitió al menos ocho veces y que el animal únicamente había ladrado antes de ser agredido.
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Tras la difusión del video, vecinos organizaron llamados públicos para identificar a los responsables y exigieron la intervención urgente de las autoridades municipales, al considerar que se trató de un acto de crueldad extrema.
¿Murió el perro tras la agresión?
De acuerdo con testimonios difundidos por residentes de la colonia, el perro no habría sobrevivido a las lesiones provocadas por los golpes y falleció poco después del ataque, aunque hasta ahora no existe un dictamen oficial que confirme su muerte.
Investigación en curso y marco legal
El gobierno municipal de General Zuazua informó que el área de Bienestar Animal ya inició una revisión del caso, luego de recibir múltiples reportes ciudadanos. A través de sus canales oficiales, las autoridades señalaron que se está recabando información para identificar a los presuntos agresores y determinar las acciones legales correspondientes.
En Nuevo León, el maltrato animal está considerado un delito. La legislación estatal establece sanciones de seis meses a dos años de prisión, además de multas económicas. En los casos donde la agresión derive en la muerte del animal, las penas pueden aumentar hasta tres años de cárcel, junto con sanciones más severas, lo que podría aplicarse si se confirma el fallecimiento del perro.