México. Con la llegada de la madrugada de este domingo 21 de diciembre, el calendario astronómico marca un punto clave para México y el hemisferio norte: el inicio formal del invierno. Un fenómeno que define la transición hacia la estación más fría del año y que se distingue por registrar la menor cantidad de luz solar.
Este evento ocurre por la inclinación de la Tierra, que mantiene un ángulo aproximado de 23.5 grados respecto al Sol. Debido a esta posición, el hemisferio norte recibe la radiación solar más limitada del año, provocando días más cortos y noches prolongadas. En ciudades como la Ciudad de México, esta condición se traduce en una reducción notable de las horas de luz y en un descenso gradual de las temperaturas durante las semanas siguientes.
Desde el punto de vista astronómico, el solsticio representa el momento en que el Sol parece “detenerse” en su desplazamiento aparente por el cielo. De hecho, la palabra solsticio proviene del latín solstitium, que significa “Sol quieto”. En esta fecha, el astro alcanza su punto más austral y su movimiento se vuelve casi imperceptible, siguiendo la trayectoria conocida como analema, una figura en forma de ocho que describe su recorrido anual.
La astrónoma Julieta Fierro, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, explica que a partir de este día el Sol inicia su regreso paulatino hacia el norte. Este desplazamiento hará que, de manera casi imperceptible al principio, los días comiencen a alargarse conforme avance el invierno.
¿Por qué el solsticio de invierno marca el día más corto del año?
La respuesta está en la posición del Sol, que durante esta jornada alcanza su menor altura al mediodía y reduce el ángulo con el que su luz incide sobre la superficie terrestre, limitando las horas de iluminación natural.
Una fecha clave para la ciencia y la cultura
Más allá de su explicación científica, el solsticio de invierno ha tenido un profundo significado cultural a lo largo de la historia. Diversas civilizaciones lo interpretaron como un símbolo de renovación y esperanza. En términos astronómicos, también funciona como referencia para medir la duración de las estaciones, ya que el invierno 2025 se extenderá hasta el equinoccio de primavera, el 20 de marzo de 2026.