México.– Cada temporada de ciclones tropicales trae consigo términos como depresión tropical, tormenta tropical o huracán categoría 5, pero ¿qué significa realmente cada etapa y cómo evoluciona uno de estos sistemas hasta convertirse en un fenómeno de alto impacto?
El próximo 15 de mayo iniciará oficialmente la temporada de ciclones tropicales 2026 en el Pacífico mexicano, una cuenca que en los últimos años ha resentido el impacto de sistemas “explosivos”, ya sea por su rápida intensificación o por la fuerza con la que han tocado tierra. Para este año, el panorama podría ser aún más intenso ante el posible establecimiento del fenómeno de El Niño.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), un ciclón tropical nace a partir de una zona de baja presión sobre mares cálidos y puede intensificarse gradualmente conforme obtiene energía del océano.

Etapas de un ciclón tropical. Conagua-SMN
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La primera etapa: depresión tropical
El proceso inicia con una depresión tropical, considerada la fase de formación del sistema. En este punto, los vientos alcanzan velocidades de entre 45 y 62 kilómetros por hora.
Aunque todavía no recibe nombre oficial, el fenómeno ya puede generar lluvias intensas, oleaje elevado y fuertes rachas de viento en algunas regiones.
Cuando recibe nombre: tormenta tropical
Si el sistema continúa fortaleciéndose y sus vientos alcanzan velocidades de entre 63 y 118 kilómetros por hora, entonces evoluciona a tormenta tropical.
Es en esta etapa cuando recibe un nombre asignado de la lista oficial de la temporada y lo conserva hasta su disipación.
Las tormentas tropicales ya pueden ocasionar inundaciones urbanas, caída de árboles, cortes de energía y afectaciones en caminos, principalmente en zonas costeras y serranas.
La fase más peligrosa: huracán
Cuando los vientos sostenidos superan los 119 kilómetros por hora, el ciclón alcanza la categoría de huracán y comienza a clasificarse bajo la escala Saffir-Simpson, que divide su intensidad en cinco categorías.

Escala Saffir Simpson de huracanes. Conagua-SMN
Categoría 1: Con vientos de 119 a 153 km/h puede provocar daños en techos, árboles, anuncios y postes de luz, además de inundaciones en carreteras y caminos costeros bajos.
Categoría 2: Con vientos de 154 a 177 km/h, los daños se vuelven más importantes en viviendas y estructuras ligeras. También pueden registrarse bloqueos en caminos y pérdida de energía eléctrica durante varios días.
Categoría 3: Con vientos de 178 a 208 km/h se considera ya un huracán mayor. Puede causar daños importantes en estructuras, caída masiva de árboles, inundaciones y cortes prolongados de agua y electricidad.
Categoría 4: Con vientos de 209 a 251 km/h, provoca daños graves en viviendas y edificios, destrucción parcial de techos y paredes, así como afectaciones severas en infraestructura urbana y servicios básicos.
Categoría 5: Vientos superiores a 252 km/h son devastadores. Es el nivel más extremo de la escala. Los daños pueden ser catastróficos, con destrucción de viviendas, caída generalizada de postes y árboles, aislamiento de comunidades y cortes de servicios durante semanas.
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Además de los vientos, los ciclones tropicales representan peligro por lluvias torrenciales, deslaves, marejadas ciclónicas y oleaje elevado, factores que suelen ser responsables de muchas de las afectaciones más graves.

Pronóstico para la temporada de ciclones tropicales 2026. Conagua-SMN
¿Qué necesita un ciclón tropical para fortalecerse?
Los ciclones se alimentan principalmente del calor del océano. Mientras permanezcan sobre aguas cálidas y encuentren condiciones favorables de humedad y viento, pueden intensificarse rápidamente.
¿Por qué un huracán categoría 3 o mayor se considera muy peligroso?
Porque a partir de esa intensidad los daños estructurales pueden ser severos y generalizados. Además, aumenta considerablemente el riesgo de inundaciones, caída de infraestructura y afectaciones prolongadas en servicios básicos y comunicaciones.
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