Ciudad de México.- Los grupos del narcotráfico que operan a nivel trasnacional dejaron
en evidencia una vez más la importancia logística del Aeropuerto
Internacional de la ciudad de México, luego del decomiso de una tonelada
de cocaína negra el pasado jueves, cuyo valor oscila en casi 70
millones de dólares.
El inédito cargamento partió en un vuelo privado de Colombia a la
capital de la República Mexicana, burlando todos los filtros de
seguridad en aquel país sudamericano, donde los grupos del crimen
organizado buscan cualquier método para enviar el narcótico hacia el
norte del continente.
Las investigaciones que lleva a cabo la Procuraduría General de la
República tras el decomiso que efectuó la Policía Federal, tiene en vilo
a servidores públicos adscritos a la vigilancia de la terminal aérea,
dado que en ese punto sería recogida por miembros de la delincuencia
organizada para trasladarla hacia algún estado del norte del país.
La PGR toma declaración a diversos trabajadores del AICM, entre
ellos, los encargados de revisar las mercancías provenientes del
exterior, además del personal desplegado en pista cuyo encargo es
descender equipajes y cargamentos de las aeronaves.
El objetivo es conocer la Aerolínea y su tripulación que trasladó los
mil kilos del alcaloide y que sería distribuido en diferentes suburbios
de los Estados Unidos y posiblemente en México.
De acuerdo con fuentes del gabinete de seguridad, la cocaína negra no
tiene misterio ni complejidad: el mismo kilo de cocaína que en Bolivia
cuesta 1.300 dólares, pasa a valer 5.000 en Argentina, 60.000 en España y
100.000 en Nueva Zelanda, cualquier método para llevar la droga de un
extremo al otro del mundo es válido, no importa cuánto se tenga que
forzar la imaginación.
Mediante un proceso químico, el aspecto corriente de la cocaína es
transformado por diferentes narcotraficantes al momento de realizar su
traslado, con el claro objetivo de camuflar la sustancia, convirtiéndola
en una lámina negra, inodora, similar al caucho e inadvertida para los
perros especializados en detectar narcóticos.
Cabe recordar que en febrero del 2007, agentes de la extinta Agencia
Federal de Investigación (AFI), adscritos a la Suprocuraduría de
Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO)
aseguraron en el AICM una tonelada de cocaína procedente de Venezuela,
que en ese momento representaba el golpe más fuerte contra el
narcotráfico en la terminal aérea de nuestro país, donde la droga se
ocultaba en 25 malestas plásticas y cada una tenía un peso aproximado a
los 40 kilos, con un valor aproximado a los 60 millones de euros.
Posteriormente, el 12 de diciembre de ese mismo año, se localizó otra
media tonelada de cocaína, cuyo destinatario era nada menos que el
capo Arturo Beltrán Leya, cuando aún formaba parte del Cártel de
Sinaloa; dos días después, también se hallaron casi dos millones de
pastillas de seudoefedrina, proveniente de la India.
Dos años antes, el 28 de noviembre del 2005, también se detectaron en
el AICM, aproximadamente 500 kilos de cocaína que también procedían de
Venezuela y cuyo valor en el mercado negro ascendía a cuatro millones
609 mil 800 dólares.
A raíz del aseguramiento del 12 de diciembre, tanto en el estado de
México como en el Distrito Federal, fueron hallados los cuerpos
decapitados de diversos trabajadores del AICM; todas las víctimas
trabajaban en la zona de aduanas de la terminal aérea.
De acuerdo a la PGR, durante la primera década del Siglo XXI, el AICM
era el principal centro de recepción de cocaína y heroína de los
cárteles mexicanos.
El cargamento incautado por la Policía Federal el pasado jueves está
bajo resguardo de la Unidad Especializada de Delitos Contra la Salud,
donde el Ministerio Público Federal, adscrito a esta unidad, la recibió
para ampliar las investigaciones y ordenar los peritajes definitivos
para indicar el tipo de sustancia y peso de la misma, resultados que se
tendrán en las próximas horas.JE
Continúa análisis pericial a tonelada de cocaína negra incautada por PF en el AICM, bajo resguardo de PGR
De acuerdo a la PGR, durante la primera década del Siglo XXI, el AICM era el principal centro de recepción de cocaína y heroína de los cárteles mexicanos.
Fuente: Internet