México. – Durante los primeros días de enero de 2026, una niña de 10 años, identificada como Deisy “N”, fue ingresada de emergencia a un hospital en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, para dar a luz. El parto presentó complicaciones severas y actualmente la menor se encuentra en estado crítico bajo terapia intensiva.
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Para la colectiva Marías Aborteras MX, este hecho no puede ser entendido como un caso de “maternidad infantil”, sino como una muestra de la violencia sexual que persiste en México y que las instituciones no han logrado erradicar.
Denuncias y contexto de violencia
De acuerdo con el Observatorio de Mortalidad Materna en México (OMM), la niña llegó acompañada de un joven de aproximadamente 18 años, señalado como presunto padre biológico del bebé y quien habría ejercido violencia sexual contra ella. El joven abandonó el hospital sin proporcionar datos ni acreditar identidad, y hasta el momento se desconoce su paradero.
Organizaciones feministas y defensoras de derechos reproductivos han denunciado el caso, subrayando que el embarazo infantil es un símbolo de violencia y vulneración de derechos, no una elección consciente. La Secretaría de Mujeres (Semujeres) ha reiterado que este tipo de situaciones reflejan la ruptura de los mecanismos de protección y la falta de entornos seguros para niñas y adolescentes.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) reportó que en 2023 se registraron 9,802 casos de violencia sexual en menores de 1 a 17 años, de los cuales el 92.3% correspondieron a mujeres, lo que confirma que el caso de Deisy no es aislado.
Chiapas, primer lugar en nacimientos infantiles
Datos de la Fiscalía General del Estado de Chiapas (FGE) y del INEGI revelan que la entidad ocupa el primer lugar nacional en nacimientos registrados en niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años. En 2024 se documentaron 19.4 nacimientos por cada 100 mil habitantes en este grupo de edad, lo que refleja la magnitud del problema.
La Fiscalía de Justicia Indígena informó que continúa la integración de la carpeta de investigación sobre otro caso reciente: el alumbramiento de una niña tsotsil de 13 años ocurrido el 2 de enero en San Cristóbal. La menor y su bebé se encuentran estables tras complicaciones derivadas de un contagio de sarampión. Según la fiscalía, la adolescente convivía con un joven de 17 años con el consentimiento de sus familias, situación que también está bajo investigación.
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Impacto en la salud y exigencia de justicia
Personal médico señaló que la niña originaria de Chamula presentaba lesiones internas y daños en órganos debido a la inmadurez de su cuerpo, con un embarazo de 34 semanas de gestación.
Colectivos feministas y organizaciones de derechos humanos han exigido que las autoridades actúen con firmeza, investiguen a los responsables y garanticen que casos como el de Deisy no se repitan. La violencia sexual contra niñas y adolescentes, advierten, no solo vulnera a las víctimas, sino que socava el derecho de toda la sociedad a vivir en entornos seguros y libres de impunidad.