México.- Momentos de angustia se vivieron este lunes 1 de septiembre a bordo de un avión de la aerolínea Volaris, que cubría la ruta Tijuana–La Paz. La aeronave tuvo que realizar un descenso de emergencia de hasta 8 mil pies de altitud y fue desviada hacia el aeropuerto de Hermosillo, Sonora, donde aterrizó sin contratiempos.
De acuerdo con los reportes, el vuelo Y4-3230 presentó una falla en el sistema de presurización, pues aproximadamente a la mitad del recorrido el avión descendió de manera repentina, lo que encendió las alarmas entre los pasajeros. La situación obligó a la tripulación a activar los protocolos de seguridad y tomar la decisión de realizar un aterrizaje de emergencia en Hermosillo.
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El incidente no dejó personas lesionadas, sin embargo, se brindó asistencia a los pasajeros que manifestaron malestar por lo ocurrido. Además, se ofrecieron los recursos necesarios para que todos pudieran llegar a su destino según lo programado.
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Más tarde, Volaris emitió un comunicado en el que confirmó la falla de presurización y aseguró que el aterrizaje de emergencia en Hermosillo se llevó a cabo sin mayores inconvenientes:
Volaris lamenta los inconvenientes causados por esta situación y reitera que su mayor prioridad es la seguridad de sus clientes y de su tripulación.
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Finalmente, cabe destacar que una falla de presurización en un avión es la pérdida de la presión normal de la cabina, lo que puede ocurrir de manera lenta o repentina, causada por fallas estructurales, del sistema de presurización, o incluso por factores humanos. Esta pérdida de presión reduce la cantidad de oxígeno disponible, por lo que los pilotos deben iniciar un descenso de emergencia hasta una altitud segura y activar las máscaras de oxígeno para los pasajeros