México. – Con el aumento de las temperaturas durante la temporada de calor, las autoridades de salud advierten que los casos de enfermedades digestivas e intestinales tienden a incrementarse. La descomposición acelerada de los alimentos y el consumo de agua en mal estado son factores que favorecen la aparición de diarreas, gastroenteritis y otras infecciones, especialmente en niñas y niños.
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Para reducir riesgos, se recomienda extremar precauciones en la preparación y consumo de alimentos. Es fundamental lavar y desinfectar frutas y verduras antes de comerlas, así como asegurarse de que el agua sea potable o embotellada. Los alimentos perecederos como carnes, lácteos y mariscos deben mantenerse en refrigeración y evitar su consumo si han permanecido mucho tiempo a temperatura ambiente.
La higiene personal también juega un papel clave. Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño ayuda a cortar la cadena de transmisión de bacterias y virus. En actividades al aire libre, se aconseja llevar hieleras para conservar los alimentos y evitar compartir utensilios o botellas.
En caso de presentar síntomas como diarrea intensa, vómito, fiebre o signos de deshidratación, lo más recomendable es acudir de inmediato a un centro de salud. La hidratación con suero oral es esencial para prevenir complicaciones, sobre todo en menores y adultos mayores.
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La temporada de calor exige mayor cuidado en la higiene y conservación de los alimentos. Con medidas sencillas como consumir agua segura, mantener la refrigeración adecuada y reforzar la higiene personal, se pueden prevenir enfermedades digestivas y proteger la salud de toda la familia.