Veracruz. Antonio Huesca Figueroa, director del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tuxpan, Veracruz, fue asesinado la noche del 17 de junio mientras se encontraba dentro de su vehículo, un Jetta blanco, en plena colonia Centro del municipio. Hombres armados lo interceptaron y abrieron fuego contra él en al menos diez ocasiones antes de huir del lugar.
El crimen ha generado una intensa movilización de las autoridades municipales, estatales y federales, que activaron un operativo para dar con los responsables. Sin embargo, hasta el momento, no se reportan detenciones vinculadas al ataque.
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Meses antes del ataque, en marzo, Antonio Huesca Figueroa fue blanco de amenazas directas. Una manta con advertencias en su contra fue colgada en el Boulevard Independencia, justo en las letras turísticas de Tuxpan. En el mensaje, se le señalaba por no desempeñar su labor de forma justa y se le lanzaba una clara amenaza: “atente a las consecuencias”.
Aunque las autoridades iniciaron una investigación tras aquel hecho, nunca se logró identificar a los responsables. Su posterior asesinato vuelve a encender las alarmas sobre la falta de protección para funcionarios del sistema penitenciario y exhibe la libertad con la que actúan los grupos criminales en la entidad.