México.- En la actualidad es usual encontrarse con diversas modalidades de estafa ligadas al ámbito digital, pero hay una en particular que está causando preocupación, ya que ha resultado especialmente efectiva y ha llevado a muchas personas a perder su dinero, incluidas figuras públicas.
Se trata de falsas llamadas bancarias, en las que los delincuentes se hacen pasar por “ejecutivos” de determinada entidad financiera, logrando obtener información personal de sus víctimas y así acceder a sus cuentas.
¿Cómo funciona este tipo de estafa?
Según lo expuesto por el usuario Gusgri Vlogs en su canal de YouTube, la estafa inicia con un mensaje de texto al celular, en el cual se alerta a los usuarios sobre un cobro no reconocido por cierta cantidad o la necesidad de realizar una actualización de datos, proporcionando un número de contacto directo y advirtiendo que, en caso de no hacerlo, la cuenta podría ser bloqueada.

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Pese a que estos mensajes suelen llegar a nombre de bancos oficiales como BBVA, Banorte, entre otros, lo cierto es que se trata de estafadores, quienes tienen todo un esquema para simular la legalidad de sus operaciones, pero que en realidad no tienen ningún vínculo con la entidad financiera y solo buscan “vaciar” las cuentas de sus víctimas.
Además, hay un doble riesgo en estos casos, ya que, al dar información personal, estas personas aprovechan para extorsionar a los usuarios y seguir solicitando depósitos posteriores.
La llamada con presuntos “ejecutivos” del banco
La comunicación inicia con una respuesta desde el presunto “departamento de fraudes” del banco, asegurando que la llamada está siendo “monitoreada” por seguridad y para efectos de legalidad.
Posteriormente el delincuente solicita el número de cuenta sobre el que se requiere hacer la consulta y pide establecer comunicación directa con el titular de la misma, alertando sobre supuestos movimientos sospechosos.
Para generar cierta confianza en sus víctimas, estas personas proporcionan datos precisos de la tarjeta, correo electrónico y tiendas asociadas a los movimientos, información que a simple vista parece imposible que otra persona ajena al banco pudiera obtener, lo que hace que los usuarios crean que es confiable.
En ese momento se solicita una actualización de datos y se advierte al usuario que la aplicación está abierta en varios dispositivos, señalando la necesidad de realizar el bloqueo de la tarjeta digital para “evitar fraude”.
No obstante, el “asesor” precisa que este tipo de bloqueos no se pueden realizar de forma manual, sino que deben ser gestionados desde su centro de operaciones, por lo que, “para hacer más confiable el proceso”, remiten al cliente a un “buzón cerrado” – asegurando que se trata de un contacto únicamente entre el usuario y la plataforma – en el que se debe proporcionar información como nombre completo, número de tarjeta, fecha de vencimiento y CVV.
En caso de “error” y tras varios intentos, estas personas piden proporcionar la información de forma directa al asesor, asegurando confidencialidad en todo momento y reiterando que el banco ya tiene dicha información y que todo este proceso solo busca corroborar los datos por seguridad.
Estas personas incluso aseguran entregar números de folio de cancelación para que los usuarios acudan al banco, lo que hace que muchas personas caigan en el engaño y pierdan todo su dinero.

Riesgo de extorsión
En algunos casos, cuando las víctimas proporcionan información a los delincuentes, estos inician un proceso de extorsión adicional en el que utilizan datos personales como la dirección, nombres completos, números telefónicos y otra información sensible para intimidarlas. Incluso, suelen amenazar con enviar personas armadas a sus domicilios si no realizan un pago.
No obstante, quienes realizan las llamadas o envían los mensajes de extorsión generalmente no son las mismas personas cuyos nombres, números de tarjeta o cuentas bancarias aparecen como destinatarios de los depósitos solicitados. Esta discrepancia puede ser un elemento clave para que las autoridades identifiquen y rastreen las redes de extorsión involucradas.
¿Cómo obtienen información los ciberdelincuentes?
Según lo expuesto por el youtuber Gusgri Vlogs en comunicación con una estas personas, ellos disponen de una base de datos y tienen a alguien que llaman “un padrino” en la Fiscalía – en este caso de Ecatepec –, quien les proporcionar esta información desde diferentes bancos y les ofrece un porcentaje a cambio de llevar a cabo las extorsiones.
Sin embargo, hay ocasiones en las que obtienen “base de datos a la mitad”, por lo que es necesario contactar al titular de la tarjeta para sacar la información faltante – como lo es el CVV – a fin de realizar las compras fraudulentas o el desfalco total de sus cuentas.
Adicional a esto, los estafadores “compran una línea” y la integran al sistema, haciendo parecer que la comunicación se está estableciendo con la entidad bancaria, incluyendo los timbres, la operadora que se pone a mitad de la llamada y demás elementos que hacen parecer de esta una comunicación real con el banco.
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Recomendaciones para evitar caer en estos fraudes
Es fundamental no compartir nunca datos sensibles de las tarjetas bancarias, como la fecha de vencimiento y, especialmente, el código de seguridad (CVV). Asimismo, se recomienda desconfiar incluso cuando la llamada parezca provenir de un sistema automatizado o una supuesta computadora.
En este tipo de fraudes, los delincuentes suelen utilizar grabaciones o sistemas de voz automatizados para generar confianza en la víctima. Mientras esta proporciona información confidencial, los estafadores escuchan y recopilan los datos en tiempo real, al mismo tiempo que realizan operaciones para sustraer dinero de las cuentas bancarias.