México. Durante los primeros meses de 2025, científicos y ambientalistas han encendido las alertas por la aparición de 91 ballenas grises muertas en playas del Pacífico mexicano, una cifra sin precedentes que supera el récord de 88 ejemplares registrados en 2020, cuando se declaró un “Evento de Mortalidad Inusual”.
Jorge Urban Ramírez, especialista de la UABCS y coordinador del programa PRIMMA, atribuye esta emergencia a la falta de alimento en el Ártico, su zona habitual de nutrición. El cambio climático ha reducido el hielo marino, lo que disminuye la producción de algas que alimentan a las presas de estos cetáceos. La falta de energía en su migración hacia México las deja vulnerables a enfermedades, orcas y colisiones con barcos.
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La situación se agrava con el fenómeno de La Niña, que enfría el Pacífico y complica aún más el acceso al alimento. Como consecuencia, muchas ballenas no sobreviven el trayecto, y las hembras carecen de energía para reproducirse. Este año solo se han contabilizado 69 crías, la cifra más baja registrada.
Aunque la laguna Ojo de Liebre sigue concentrando la mayoría de varamientos, los hallazgos ahora se extienden a lugares como Bahía Magdalena, Loreto, La Paz, Mazatlán y Guaymas, lo que sugiere cambios en las rutas migratorias.
Pese a que la especie no está oficialmente en peligro, Urban Ramírez propone reclasificarla como “amenazada” en la NOM-059. De una población estimada de 24 mil en 2016, ahora quedan alrededor de 14 mil ejemplares.
Los científicos temen que muchas muertes estén ocurriendo mar adentro, sin ser detectadas, lo que haría aún más grave esta crisis vinculada directamente al calentamiento global.