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Julieta Escobar, la China Poblana que recauda fondos para niños enfermos corriendo maratones

Luciendo un brillante y colorido traje, Julieta corre año tras año en su intención de recaudar fondos para niños con síndrome de West

Julieta Escobar, la China Poblana que recauda fondos para niños enfermos corriendo maratones.Julieta Escobar es una mujer admirable que corre en favor de la salud de los niños, principalmente aquellos con Síndrome de West
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México.- Cada día encontramos historias conmovedoras y llenas de inspiración, las cuales son dignas de exaltarse. Y este es el caso de Luisa Julieta Escobar Parra, una deportista poblana llena de facetas admirables, pues es docente, corredora, madre e impulsora de la fundación ‘Camina Junto a Mí’.

Siendo atleta desde hace siete años y encarnada desde hace cuatro en el personaje de la China Poblana corredora con causa, Julieta ha realizado más de 300 carreras, las cuales lleva a cabo siempre con un colorido traje de lentejuelas, mismo que destaca entre las personas con atuendos deportivos que participan de dichos eventos. Sin embargo, la amplia sonrisa que la caracteriza y su mismo traje son elementos clave al momento de recaudar fondos y obtener beneficios para los niños enfermos, quienes se han convertido en su mayor inspiración.

Luisa Julieta Escobar Parra relata que en 2015 le diagnosticaron a su hija, de entonces ocho meses, el Síndrome de West, una enfermedad que provoca ataques de epilepsia que disminuyen las capacidades motoras y genera un déficit cognitivo. Desde ese momento la familia y amigos de Julieta Escobar implementaron una campaña en redes sociales a fin de generar oraciones, en espera de una milagrosa cura. Además, la madre y su esposo iniciaron una nueva etapa en sus vidas, como corredores por la salud de su pequeña.

Se dice que esta familia acudió a Ciudad de México en una de las visitas que realizó el Papa Francisco. Y, sin conocerla a ella, ni la enfermedad de su hija, la gente empezó a corear y señalar a la menor lo que provocó que el representante de la Iglesia católica disminuyera su paso y la bendijera. Luego, después de 20 días, el neurólogo les dijo que la niña ya no tenía síndrome de West.

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En ese momento Julieta supo que debía hacer algo por la gente que padece esta enfermedad, así que se le ocurrió correr, año tras año, vestida como china poblana. Desde entonces Julieta implementa una causa al año donde hace una carrera muy larga y cada kilómetro tiene un monto en donativo para comprar sillas de ruedas para los niños con Síndrome de West y genera donativos para adquirir medicamentos una o dos veces al año.