Estados Unidos. Estados Unidos confirmó un despliegue naval de gran magnitud en el Caribe, en inmediaciones de Venezuela, como parte de la estrategia del presidente Donald Trump para frenar el narcotráfico. La operación contempla tres destructores, un barco de misiles guiados, submarinos y aeronaves P-8 Poseidon, además de unos cuatro mil soldados.
La Casa Blanca señaló que la misión busca impedir el tráfico de cocaína y fentanilo hacia su territorio. Karoline Leavitt, portavoz del gobierno, aseguró que la administración “utilizará todo su poder” contra los cárteles y sostuvo que Nicolás Maduro dirige un “cártel del narcotráfico”, desconociendo su legitimidad como jefe de Estado.
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La iniciativa había sido anticipada por CNN con base en fuentes de defensa, que vinculan la presencia militar con el combate a redes criminales transnacionales. En este contexto, Washington endureció su postura al duplicar la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares. El líder venezolano ya enfrenta desde 2020 una acusación en Nueva York por narcoterrorismo y conspiración, proceso que también involucra a varios de sus aliados.
El fiscal general informó además de la confiscación de 700 millones de dólares ligados a esa red. Caracas, sin embargo, ha rechazado los señalamientos. El canciller Yvan Gil acusó a Washington de manipulación política, mientras Maduro denunció amenazas directas contra su país.
Pese al músculo militar estadounidense, especialistas descartan una invasión. Consideran que Washington continuará presionando con sanciones económicas, diplomacia coercitiva y operaciones focalizadas, evitando un choque directo de mayores consecuencias.