Venezuela. El gobierno de Venezuela intensificó su estrategia de presión internacional contra Estados Unidos al presentar, de forma paralela, denuncias formales ante dos organismos clave: la alianza energética OPEP+ y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Con esta ofensiva diplomática, Caracas busca visibilizar lo que describe como una escalada de “amedrentamiento” por parte de Washington y activar mecanismos multilaterales que frenen su impacto en el ámbito político, energético y aéreo.
El primer movimiento ocurrió en la segunda reunión ministerial de OPEP+ de 2025, donde la vicepresidenta Delcy Rodríguez hizo pública una carta enviada por el presidente Nicolás Maduro. En el texto, el mandatario afirma que Estados Unidos evalúa el uso de “fuerza militar letal” contra territorio venezolano, un escenario que —según advierte— podría generar inestabilidad en los mercados petroleros globales. Maduro sostuvo que estas acciones contradicen los principios de coexistencia pacífica y pidió a la organización actuar para impedir lo que definió como una “agresión en marcha”.
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De forma simultánea, Caracas activó un frente en la OACI, alegando una presunta violación de su espacio aéreo tras recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien sostuvo que el espacio aéreo venezolano debía considerarse “cerrado en su totalidad”. Aunque el comunicado del ministro de Transporte, Ramón Velásquez Araguayán, fue retirado posteriormente de las redes oficiales, insistía en que la única autoridad competente en la materia es el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) y que cualquier intento de desconocerlo constituye una violación de soberanía.
¿Caracas busca respaldo internacional?
Con estas dos denuncias simultáneas, Venezuela aspira a que tanto la OPEP+ como la OACI asuman un papel activo en la contención de lo que considera presiones políticas y militares de Washington. Según el Ejecutivo, el respaldo de ambos organismos sería fundamental para preservar la estabilidad del mercado energético, garantizar el respeto a sus fronteras aéreas y enviar una señal clara frente a acciones que, asegura, tienen motivaciones estratégicas vinculadas a sus recursos petroleros.