WASHINGTON D.C.— El presidente Donald Trump notificó en secreto al Congreso que Estados Unidos se encuentra en un “conflicto armado” formal con los cárteles de la droga, previamente designados como organizaciones terroristas globales.
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La decisión, que eleva drásticamente la lucha contra el narcotráfico, fue comunicada a varios comités esta semana en un documento confidencial, según reportó inicialmente The New York Times.
Esta determinación, reservada usualmente para naciones, no para grupos criminales, busca allanar el camino para que Trump invoque poderes extraordinarios de guerra. Bajo la ley internacional, definir una situación como “conflicto armado” permite a una nación tomar medidas extremas que incluyen:
* Matar legalmente a combatientes enemigos, incluso si no representan una amenaza inmediata.
* Detener indefinidamente a sospechosos.
* Denegarles juicios a los detenidos.
La notificación al Congreso también ofrece la primera justificación formal de la Administración Trump para los tres ataques letales que el Ejército estadounidense ha llevado a cabo en el Mar Caribe contra lanchas rápidas de presuntos narcotraficantes, que resultaron en la muerte de 17 personas.
El documento argumenta que, dado el estatus de “conflicto armado”, estas muertes deben ser consideradas acciones militares legales y no asesinatos. Esta defensa legal convierte las operaciones antidroga en actos de guerra legítimos.
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La medida se apoya en una orden ejecutiva secreta que Trump firmó en enero, la cual catalogó a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas internacionales.
El presidente ya ha utilizado este marco legal para acelerar su campaña de deportaciones masivas. En marzo, Trump invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1789 para deportar a más de 200 ciudadanos venezolanos y salvadoreños a El Salvador. La acción se justificó bajo la acusación de que los individuos estaban vinculados a las bandas criminales MS-13 y el Tren de Aragua, usando la designación terrorista para justificar la aplicación de una ley histórica de guerra.
Esta nueva “determinación” de conflicto armado aumenta significativamente la posibilidad de una operación militar directa de Estados Unidos en el extranjero contra las redes de narcotráfico.