Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó este martes 3 de marzo de 2026 el lanzamiento de su más reciente operación militar contra Irán, al asegurar que se trató de una “acción preventiva” ante lo que calificó como una “amenaza inminente” por parte de Teherán.
Sin presentar pruebas públicas que respaldaran sus afirmaciones, el mandatario republicano sostuvo que, a su juicio, Irán estaba preparando un ataque, a pesar de que ambas partes mantenían negociaciones orientadas a limitar el programa nuclear iraní:
Estábamos manteniendo negociaciones con estos lunáticos y, en mi opinión, iban a atacar primero. Iban a atacar. Si no lo hacíamos nosotros, ellos iban a atacar primero.
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Las declaraciones de Trump se dieron durante un encuentro en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, donde fue cuestionado por la prensa sobre si Israel habría ejercido presión sobre Washington para iniciar el conflicto, a lo que respondió:
Según cómo iban las negociaciones, creo que ellos iban a atacar primero, y yo no quería que eso ocurriera. Así que, en todo caso, quizá fui yo el que forzó la mano de Israel, pero Israel estaba preparado.
Teherán niega haber estado preparando ataques contra EU
Después de que Trump y su Administración justificaran la operación contra objetivos iraníes como un movimiento “preventivo”, Teherán reiteró que de ninguna manera se estaba preparando para atacar a Estados Unidos.
Sin embargo, ante la ofensiva, Teherán ha respondido a los bombardeos con ataques aéreos contra Israel y países de la región que tienen bases militares estadounidenses como Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos.
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Impacto diplomático y reconfiguración regional
Más allá del frente militar, la ofensiva ha generado un efecto dominó en el ámbito diplomático. Gobiernos, empresas y organismos internacionales han comenzado a revisar sus esquemas de seguridad ante el riesgo de represalias adicionales o de la participación indirecta de otros actores regionales.