Estados Unidos. La competencia tecnológica entre Estados Unidos y China sumó un nuevo capítulo luego de que el presidente Donald Trump firmara dos órdenes ejecutivas enfocadas en impulsar el desarrollo de la computación cuántica y fortalecer la ciberseguridad del gobierno federal. La medida forma parte de una estrategia que busca mantener el liderazgo estadounidense en sectores considerados clave para la economía y la seguridad nacional.
Durante un acto realizado en el Despacho Oval, Trump aseguró que su administración no está dispuesta a ceder terreno en una tecnología que podría definir el equilibrio global de poder en las próximas décadas. El mandatario sostuvo que la innovación científica y la protección de infraestructura digital serán prioridades dentro de la agenda tecnológica de Washington.
Impulso a una tecnología con potencial transformador
Las nuevas disposiciones ordenan a distintas agencias federales coordinar esfuerzos con universidades, centros de investigación y empresas privadas para acelerar el desarrollo de capacidades cuánticas avanzadas. La administración estadounidense pretende que para 2028 se logren avances significativos tanto en investigación científica como en sistemas de protección digital basados en criptografía poscuántica.
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El plan también involucra al Departamento de Energía y al Pentágono, organismos que deberán ampliar los trabajos relacionados con sensores cuánticos capaces de mejorar tareas de navegación, vigilancia y defensa. Para la Casa Blanca, estas herramientas podrían convertirse en elementos estratégicos dentro del ámbito militar y de seguridad.
¿Qué beneficios podría aportar la computación cuántica?
De acuerdo con especialistas y autoridades estadounidenses, esta tecnología tendría aplicaciones en áreas como la protección de datos, el desarrollo de medicamentos, la inteligencia artificial y la optimización de procesos industriales, energéticos y logísticos. Su capacidad para resolver determinados problemas complejos supera ampliamente a la de las computadoras tradicionales.
La rivalidad tecnológica con China continúa
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos para conservar ventaja frente a China en industrias consideradas estratégicas. En los últimos años, Washington ha endurecido restricciones sobre la exportación de semiconductores avanzados y equipos para fabricar chips, además de limitar el acceso de empresas chinas a tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial y la supercomputación.
Estas acciones forman parte de una política que combina inversiones en innovación, defensa y exploración espacial, sectores donde la competencia entre ambas potencias se ha intensificado y que, según la administración estadounidense, serán determinantes para definir el liderazgo tecnológico global en las próximas décadas.