Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a marcar distancia de cualquier escenario de confrontación militar con Venezuela al asegurar que su país no libra una guerra contra esa nación, sino una ofensiva directa contra el narcotráfico y la migración criminal. El mandatario sostuvo que la estrategia de su gobierno está centrada en frenar a las organizaciones que trafican drogas y en impedir el ingreso de personas que, según dijo, han sido liberadas de cárceles y centros psiquiátricos venezolanos.
Trump insistió en que el eje de su política hacia Venezuela no pasa por un conflicto entre Estados, sino por la protección de la seguridad interna estadounidense. Afirmó que su administración ha priorizado operaciones contra redes criminales que operan desde el extranjero, subrayando que el problema no es el pueblo venezolano, sino los grupos que, a su juicio, se benefician del caos institucional y la falta de control.
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El mandatario también se refirió a los acontecimientos recientes en Caracas, los cuales calificó como un punto de inflexión para la región. Desde su perspectiva, el escenario actual representa una oportunidad para redefinir el equilibrio político en el hemisferio occidental y debilitar estructuras que, según él, han alimentado durante años el crimen transnacional.
¿Qué impacto tendría la detención de Nicolás Maduro en la relación bilateral?
Trump aseguró que la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, constituye un hecho histórico con consecuencias profundas tanto para Venezuela como para Estados Unidos. Afirmó que esta acción, ejecutada con la participación de fuerzas especiales, abre la puerta a un nuevo escenario político que podría favorecer la estabilidad regional y debilitar a un régimen que ha calificado reiteradamente como corrupto y nocivo para el continente.
Expectativas económicas y dudas del sector energético
En un tema secundario, el presidente estadounidense vinculó el nuevo panorama político venezolano con posibles beneficios económicos, particularmente en el mercado petrolero. Trump señaló que la salida de Maduro podría traducirse en una reducción de los precios del crudo para los consumidores estadounidenses y anticipó que empresas petroleras de su país podrían retomar operaciones en Venezuela en un plazo menor a 18 meses. No obstante, voces del sector energético advierten que persiste cautela entre las compañías, debido a la inestabilidad política, los antecedentes de nacionalización y la ausencia de garantías jurídicas, factores que podrían retrasar cualquier regreso significativo de inversiones al país sudamericano.