Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia contra Irán al asegurar que en un plazo de dos a tres semanas su gobierno podría ejecutar un ataque “con mucha fuerza” contra la República Islámica, en el marco de la operación militar iniciada a finales de febrero en coordinación con Israel.
El mensaje, emitido en cadena televisiva, elevó la tensión internacional al sugerir una posible escalada del conflicto. Aunque el mandatario afirmó que Estados Unidos tiene la capacidad de asestar un golpe devastador, evitó precisar si esta acción marcaría el cierre de la ofensiva o si implicaría una intervención terrestre, pese al despliegue reciente de tropas en la región.
En medio de este discurso, la postura del gobierno estadounidense ha mostrado una dualidad. Por un lado, mantiene la presión militar con amenazas directas; por otro, insiste en que continúan los canales de diálogo con Teherán, lo que abre la posibilidad de una salida negociada.
El mandatario también señaló que el panorama político iraní ha cambiado tras la muerte de figuras clave, incluido el líder supremo Alí Jameneí. Según explicó, esto ha obligado a Washington a establecer contacto con nuevos interlocutores, entre ellos el presidente del parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
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Trump aseguró que la operación ha tenido resultados “rápidos y decisivos”, al considerar que la capacidad militar iraní ha sido debilitada en pocas semanas. Sin embargo, no ofreció detalles concretos sobre el impacto real ni sobre los siguientes pasos de la estrategia.
¿Estados Unidos busca un cambio de régimen en Irán?
El presidente negó que ese haya sido el objetivo inicial de la ofensiva, aunque reconoció que los acontecimientos recientes han transformado el liderazgo político iraní, generando en los hechos un escenario distinto al previo al conflicto.
Incertidumbre sobre el rumbo del conflicto
A pesar de los avances militares reportados y de las amenazas de nuevos ataques, el desenlace del conflicto sigue siendo incierto. La combinación de presión bélica y բանակցaciones abiertas deja en el aire si la estrategia estadounidense derivará en una escalada mayor o en un acuerdo diplomático que ponga fin a las tensiones en las próximas semanas.