Pakistán. Un incendio de grandes proporciones convirtió en escenario de tragedia a una de las zonas comerciales más concurridas de Karachi. Tras más de 24 horas de fuego incontrolable, un centro comercial de varios niveles colapsó parcialmente, dejando al menos 21 personas muertas —entre ellas un menor de edad— y decenas de desaparecidos, de acuerdo con cifras oficiales. El siniestro desató no solo una emergencia humanitaria, sino también una ola de indignación social por la respuesta de las autoridades.
El fuego se originó en Gul Plaza, un complejo ubicado en el centro histórico de la ciudad que albergaba alrededor de mil 200 locales. La intensidad de las llamas y su prolongada duración lo convirtieron en el incendio más grave registrado en Karachi en más de diez años. Durante horas, columnas de fuego y humo dominaron el cielo, mientras los bomberos trabajaban sin pausa para contener el avance del siniestro.
Una vez que el incendio comenzó a ceder, la magnitud del daño quedó al descubierto. Equipos de rescate avanzaron entre estructuras colapsadas, restos de comercios calcinados y equipos desprendidos, realizando labores de enfriamiento y búsqueda. Ante el riesgo de un derrumbe mayor, maquinaria pesada fue utilizada para demoler partes del edificio que aún representaban peligro.
Te puede interesar leer: Represión a las manifestaciones en Irán deja al menos 5 mil muertos, según funcionario del gobierno
La tragedia golpeó con fuerza a las familias que esperaban noticias de sus seres queridos. Qasir Khan, uno de los afectados, relató que su esposa y su nuera se encontraban en el centro comercial cuando inició el incendio y desde entonces no ha sabido nada de ellas. Entre lágrimas, acusó que la reacción de los equipos de emergencia fue tardía y que esa demora pudo haber costado vidas.
El impacto económico también fue devastador. Comerciantes observaron cómo el esfuerzo de años desapareció en cuestión de horas. “Todo quedó reducido a cenizas”, expresó Yasmeen Bano, propietaria de una tienda. Mientras tanto, rescatistas trabajaban bajo temperaturas extremas, recuperando restos humanos que deberán ser identificados mediante pruebas de ADN, en medio de pausas obligadas para evitar la deshidratación.
Las autoridades de la provincia de Sindh confirmaron que al menos 65 personas continúan desaparecidas y que 22 heridos ya fueron dados de alta. La tensión aumentó cuando el alcalde de Karachi, Murtaza Wahab, acudió al lugar casi un día después del inicio del incendio, provocando protestas y reclamos ciudadanos por la tardanza en la atención de la emergencia.
Los bomberos admitieron que las condiciones internas del inmueble complicaron severamente las tareas de rescate. La falta de ventilación generó una humareda espesa que redujo la visibilidad y dificultó el acceso, mientras el fuego se propagaba rápidamente entre pasillos estrechos y locales cerrados.
¿Por qué tragedias como esta siguen ocurriendo en Karachi?
La respuesta apunta a una combinación de infraestructura obsoleta, fallas en la prevención y un débil cumplimiento de las normas de seguridad. La ciudad arrastra un historial de incendios en mercados y edificios comerciales, asociados a instalaciones eléctricas deterioradas y construcciones antiguas que operan sin las condiciones mínimas de protección contra incendios.
Seguridad contra incendios, una asignatura pendiente
Aunque tras desastres anteriores se impulsaron reformas legales, informes oficiales reconocen que numerosos inmuebles continúan funcionando sin certificados vigentes. El Departamento de Bomberos atiende más de dos mil incendios cada año en Karachi, una cifra que expone la fragilidad urbana y mantiene latente el riesgo de que tragedias como la de Gul Plaza vuelvan a repetirse.