Kabul, Afganistán.- Un fuerte sismo de magnitud 6.0 estremeció la región oriental de Afganistán la noche del domingo, dejando una estela de destrucción en las provincias de Nangarhar y Kunar. Las autoridades locales confirmaron que al menos 820 personas perdieron la vida y más de 2,800 resultaron heridas, en lo que ya se considera uno de los terremotos más mortales en la historia reciente del país.
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Epicentro y alcance del sismo
El epicentro se localizó a 27 kilómetros al noreste de Jalalabad, capital de Nangarhar, con una profundidad de apenas 10 kilómetros. Esta característica provocó que el movimiento telúrico se sintiera con gran intensidad en zonas rurales y montañosas, donde muchas viviendas están construidas con materiales frágiles.
Las réplicas continúan registrándose, lo que ha dificultado las labores de rescate y ha generado temor entre los habitantes, muchos de los cuales han optado por permanecer en espacios abiertos ante el riesgo de nuevos colapsos.
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Respuesta de emergencia y situación humanitaria
Equipos de rescate del gobierno talibán, junto con voluntarios locales, trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros. Sin embargo, la falta de infraestructura, el colapso de las telecomunicaciones y la geografía accidentada han complicado el acceso a las zonas más afectadas.
El Ministerio de Salud ha solicitado ayuda internacional urgente, especialmente en insumos médicos, alimentos y refugios temporales. Hospitales en Jalalabad y Asadabad operan por encima de su capacidad, mientras cientos de heridos esperan atención en condiciones precarias.
Llamado internacional y contexto geopolítico
Organismos como la ONU, la Media Luna Roja y Médicos Sin Fronteras han iniciado evaluaciones para desplegar ayuda humanitaria. Sin embargo, las restricciones de acceso impuestas por el régimen talibán y la inestabilidad política podrían retrasar la llegada de apoyo internacional.
Este desastre ocurre en medio de una crisis económica y social prolongada en Afganistán, donde millones de personas ya enfrentaban inseguridad alimentaria, desplazamiento forzado y falta de servicios básicos.
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Solidaridad y vigilancia sísmica
Expertos en geología advierten que la región se encuentra en una zona de alta actividad sísmica, por lo que no se descartan nuevos movimientos en los próximos días. La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con el pueblo afgano y reiterado la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y respuesta ante desastres en países vulnerables.
La tragedia pone de nuevo en evidencia la urgencia de invertir en infraestructura resiliente y cooperación global para enfrentar los efectos de fenómenos naturales en contextos de fragilidad institucional.