Estados Unidos. La operación federal “Catahoula Crunch”, desplegada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el 3 de diciembre, detonó un conflicto político en Luisiana que ya rebasa el ámbito migratorio. Aunque el objetivo oficial es detener a cerca de 5 mil migrantes —con prioridad en personas con antecedentes criminales—, sus efectos inmediatos se han sentido en centros de trabajo y en la relación entre autoridades estatales.
El vicegobernador Billy Nungesser alertó que la presencia de agentes federales ha provocado temor entre trabajadores con residencia legal, al grado de que muchos han optado por no presentarse a sus empleos. Señaló que empresarios de distintos sectores también han expresado dificultades para sostener sus plantillas, pues la incertidumbre generada por las redadas está afectando su operación diaria.
Las declaraciones del vicegobernador generaron una rápida reacción desde la oficina del gobernador Jeff Landry. Su portavoz, Kate Kelly, calificó los señalamientos como “decepcionantes”, aunque evitó responder sobre dos puntos clave: el eventual impacto del operativo en inmigrantes con estatus legal y las acusaciones sobre detenciones de ciudadanos estadounidenses, asuntos que Nungesser puso sobre la mesa.
Te puede interesar leer: Estados Unidos estudia exigir historial de redes sociales a turistas de países sin visa
La controversia se alimenta de experiencias previas. “Catahoula Crunch” replica acciones similares desplegadas meses atrás en Los Ángeles y Chicago que derivaron en protestas. Sin embargo, en Luisiana, los reportes locales indican que, por ahora, las detenciones ascienden apenas a unas decenas. El comandante de CBP, Greg Bovino, ha rehusado ofrecer cifras, limitándose a agradecer el apoyo del gobernador.
¿Cómo se proyecta esta disputa dentro del propio Partido Republicano?
El intercambio entre Landry y Nungesser refleja un rompimiento creciente en torno a la política migratoria: las redadas ya no solo levantan críticas de oposición, sino que dividen a aliados. Para actores republicanos, el malestar empresarial y el vacío de información oficial comienzan a perfilar este tema como un foco de tensión que podría profundizarse dentro del partido en los próximos meses.