Nigeria. Nigeria volvió a colocarse en el centro de la atención internacional tras confirmarse un secuestro múltiple de fieles cristianos ocurrido durante celebraciones religiosas en el estado de Kaduna, ubicado en la región central del país. El ataque, perpetrado por hombres armados que irrumpieron de manera simultánea en varias iglesias, dejó a más de un centenar de personas privadas de la libertad, según reportes de líderes religiosos y organismos de seguridad.
La dimensión del hecho se conoció de manera gradual. El lunes, un alto representante de la Iglesia y un jefe comunitario confirmaron a la agencia AFP que al menos 166 personas habían sido raptadas. Posteriormente, un informe de seguridad de Naciones Unidas respaldó cifras similares, mientras que la Asociación Cristiana de Nigeria elevó el número de desaparecidos a 177, tras integrar datos recabados en las comunidades afectadas.
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En un primer momento, la reacción oficial fue de negación. Autoridades estatales, incluido el jefe de la policía de Kaduna, aseguraron que no existían elementos suficientes para confirmar el secuestro y consideraron que los reportes difundidos por medios y organizaciones religiosas eran inexactos, luego de que elementos de seguridad no encontraran evidencias inmediatas en los sitios señalados.
¿Por qué el gobierno terminó por reconocer el secuestro en Kaduna?
La versión oficial cambió horas más tarde, cuando el portavoz de la policía nacional, Benjamin Hundeyin, admitió públicamente que sí se había registrado el secuestro masivo y anunció el despliegue de operativos para ubicar a las víctimas, garantizar su rescate y reforzar la seguridad en la zona.
Una crisis de violencia que se intensifica en Nigeria
El caso de Kaduna se suma a una nueva ola de secuestros masivos que ha repuntado en Nigeria desde noviembre pasado, especialmente en comunidades rurales y religiosas. Esta escalada ha generado preocupación internacional e incluso la intervención militar de Estados Unidos en el noroeste del país durante la pasada Navidad. En ese contexto, el presidente estadounidense Donald Trump acusó a los grupos armados de llevar a cabo una persecución contra cristianos, a quienes calificó como víctimas de un “genocidio”, declaraciones que han avivado el debate sobre el trasfondo religioso, político y de seguridad que enfrenta actualmente la nación africana.