Ucrania. Durante la noche del sábado y madrugada del domingo, Rusia lanzó una ofensiva aérea sin precedentes sobre territorio ucraniano, utilizando 477 drones, en su mayoría del tipo ruso-iraní Shahed, además de 60 misiles. El ataque dejó víctimas mortales, varios heridos y considerables daños materiales, lo que llevó a Kiev a renovar su llamado a la comunidad internacional para aumentar la presión sobre Moscú.
El presidente Volodímir Zelenski confirmó la muerte del piloto Maxim Ustimenko, quien operaba un caza F-16 en labores defensivas. También falleció una mujer de 70 años en la localidad de Stepnohirsk, cuyo cuerpo fue encontrado bajo los escombros de un edificio de nueve pisos tras el impacto de uno de los artefactos lanzados. Además, se reportaron seis heridos en Smila y tres más en Limán.
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Zelenski lamentó la pérdida de vidas y aseguró que se investigarán las circunstancias del deceso del piloto. A su vez, el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrí Sibiga, condenó el ataque y calificó la operación como una estrategia de terror que exige una respuesta inmediata en forma de nuevas sanciones internacionales.
Ambos funcionarios coincidieron en que la falta de voluntad de Vladímir Putin para cesar la guerra obliga a las potencias occidentales a intensificar su presión. Sibiga subrayó que debilitar los recursos de Rusia no es sólo una prioridad para Ucrania, sino un asunto de seguridad transatlántica.