Argentina. Bajo un clima de expectativa y tensión política, cientos de personas se concentraron este viernes frente al Congreso de la Nación Argentina, en pleno centro de Buenos Aires, para rechazar la reforma laboral que el Senado prevé debatir y votar en las próximas horas. La movilización reunió a dirigentes sindicales, legisladores opositores y trabajadores que cuestionan el paquete de iniciativas promovidas por el presidente Javier Milei.
Desde las primeras horas del día, columnas identificadas con banderas gremiales y pancartas ocuparon las avenidas cercanas al Palacio Legislativo. El sonido de bombos y cánticos marcó el pulso de una jornada que, en su mayor parte, transcurrió sin enfrentamientos, mientras dentro del recinto avanzaba el tratamiento de la llamada Ley de Modernización Laboral y de la nueva ley Penal Juvenil, que propone reducir a 14 años la edad de imputabilidad.
Entre las voces más críticas estuvo la diputada peronista Natalia Zaracho, quien advirtió que los cambios contemplados “tendrán consecuencias gravísimas para el pueblo y, en especial, para las mujeres”. Señaló que, aunque alrededor del 40 por ciento de los trabajadores se desempeña en la informalidad, la reforma no resolvería ese problema estructural y podría profundizar la precarización.
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En la misma línea se expresó la legisladora porteña Mercedes Trimarchi, referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, quien sostuvo que la iniciativa no representa una modernización sino un retroceso en derechos laborales. Según detalló, el proyecto amplía la categoría de actividades esenciales y establece límites al derecho a huelga, lo que —a su juicio— impacta en conquistas históricas del movimiento obrero.
¿Quiénes serían los más perjudicados por la reforma?
De acuerdo con Zaracho y Trimarchi, el impacto recaería con mayor fuerza sobre mujeres y disidencias sexuales de los sectores populares, ya que suelen insertarse en empleos más precarios y, además, asumen mayoritariamente tareas de cuidado en los hogares, por lo que cualquier recorte o flexibilización de derechos laborales las afecta de manera desproporcionada.
Tensión contenida y réplicas en el interior
Hacia el cierre de la jornada, la mayoría de las organizaciones optó por desconcentrar tras advertir la presencia de un pequeño grupo de encapuchados que, según imágenes televisivas, portaban mochilas con piedras. La decisión buscó evitar choques con el operativo policial que custodiaba el Congreso, dejando solo a un grupo reducido en la plaza. En paralelo, ciudades como San Carlos de Bariloche también registraron manifestaciones contra la reforma, evidenciando