Brasil. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, puso en marcha una de las promesas centrales de su campaña al presentar la nueva reforma tributaria que regirá a partir del año fiscal 2026. La norma, aprobada por unanimidad en ambas cámaras del Congreso, redefine la estructura impositiva del país con un doble objetivo: aliviar a los trabajadores con menores ingresos y exigir una mayor contribución a quienes concentran las mayores fortunas.
Durante un mensaje transmitido en vivo por medios tradicionales y plataformas digitales, Lula criticó el modelo fiscal vigente, al que calificó de profundamente desigual. Señaló que durante años los ciudadanos con patrimonio elevado han pagado proporcionalmente menos impuestos que profesionales de ingresos modestos. “Quien vive en una mansión, tiene dinero en el exterior, colecciona autos importados, aviones privados y motos acuáticas, paga diez veces menos que un profesor, un policía o una enfermera”, afirmó al presentar el decreto.
Te puede interesar leer: Netanyahu solicita indulto a Herzog en medio de su complejo juicio por corrupción
La nueva legislación elimina el impuesto sobre la renta para quienes perciben hasta 5.000 reales mensuales —equivalentes a 943 dólares— y reduce de forma proporcional la carga para quienes ganan hasta 7.350 reales. El gobierno estima que alrededor de 25 millones de brasileños verán un alivio directo en sus contribuciones. De acuerdo con cálculos del fisco, una persona con ingresos de 4.800 reales al mes pagará 95% menos impuestos al año, lo que equivale prácticamente a recibir un salario adicional.
En el otro extremo, la reforma fija un impuesto del 10% sobre las ganancias de quienes superen el millón de reales anuales, un segmento que representa apenas el 0,1% de la población. Con ello, el Ejecutivo busca reequilibrar el sistema y reducir brechas históricas.
¿Cómo impactará esta reforma en la economía y el consumo del país?
Según el propio Lula, la medida inyectará alrededor de 28.000 millones de reales —unos 5.283 millones de dólares— en la economía durante 2026. El gobierno proyecta que este flujo adicional fortalecerá el consumo interno, impulsará el comercio y favorecerá la creación de empleo, consolidando un esquema fiscal más justo entre trabajadores y grandes fortunas.