Portugal.- Las residencias de ancianos de Portugal aún no tienen instrucciones sobre el desconfinamiento que vendrá por etapas en este país de 10 millones de personas y poco más de mil 100 muertos.
Por lo tanto, las visitas están estrictamente prohibidas todavía. No obstante las familias que viven con la angustia de no saber como están sus viejitos buscan ingeniosamente maneras de saber cómo están y de perdida verlos de lejitos.

Una casa de ancianos ubicada junto a la iglesia comenzó a recibir visitas pero sin que los ancianos se vieran en riesgo. Así que el director de este centro habilitó grúas que dan hacia las ventanas para que las familias pudieran verlos.

Los residentes del asilo, así como las familias que los visitan aplaudieron esta iniciativa pues consideran que es un beneficio y un alivio mirar a los adultos, aunque sea desde las ventanas.
“Tanto para los residentes como para las familias, es extraordinario. Una cosa es tener noticias, otra es constatar con los propios ojos que nuestro ser querido está bien”, afirma una encargada del sitio, ya que el confinamiento les ha hecho sentir más intensamente la sensación de estar abandonados.