México.- Fue en el 2013 cuando se creó la “Frankenburguer”, la primera hamburguesa de carne de origen sintético en Londres. Se trató de una carne creada de filamentos musculares producidos a partir de células madre de bovinos.
En ese año aún estaba lejos de producirse este tipo de carne para consumo en supermercados, pero el próximo año esto podría ser una realidad ya que el proceso de producción de esta es hasta sencillo.

Las células madre bovinas se extraen del animal por medio de una biopsia y al estar extraídas se alimentan en laboratorio hasta que crezcan y empiecen a formar tejido muscular que será convertido en carne, tardando este proceso hasta tres meses.
Como las células madre se adhieren unas a otras, eso permite que aumente el volumen creando filamentos musculares que serán la carne sintética después de ser tratados para convertirlo en hamburguesas.
Esta carne aún tiene que ser tratada para mejorar el sabor y el color y se cree que el próximo 2020 ya estará disponible para consumo humano.
Al ser una carne que no tiene grasa y sangre, es incolora y carece de sabor, pero se le agregan especias, sal, huevo en polvo y pan rallado además de remolacha para darle un toque rojizo.
Con esta carne se espera comenzar a frenar los efectos del cambio climático pues se reducen las emisiones de metano de ganado a la atmósfera, no obstante, otro estudio de la Universidad de Oxford señala que el impacto de la carne de laboratorio a la larga podría ser peor para el medio ambiente que el derivado de la ganadería.

Y es que, gran parte de las emisiones de los animales se deben al metano CH4, que no se acumula igual en la atmósfera que el CO2. Pero el CO2 es el tipo de emisiones que más se producen en la elaboración de carne sintética y son las que contribuyen al calentamiento global.