Podrías tener Síndrome de Pensamiento Acelerado y aún no sabes

Un psiquiatra llama a este “el mal del siglo”; algunos síntomas son: baja concentración, infantilización de emociones, incapacidad para recordar con facilidad y aburrimiento

Por: Graciela Tapia Corrales13 de marzo, 2019 Comentarios
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México.- Un psiquiatra quien tiene más de 25 años tratando pacientes, ha descubierto lo que llama “el mal de este siglo” a través de sus consultas. Se trata de Augusto Cury, psiquiatra y escritor brasileño, quien descubrió lo que llama Síndrome del pensamiento acelerado.

Entre sus obras sobre salud mental destacan libros sobre la ansiedad, además sobre su teoría acerca de la Inteligencia Multifocal.

El especialista cree que el síndrome de pensamiento acelerado (SPA) es un tipo de ansiedad que puede deberse a diversas causas, pero entre estas dice, el exceso de información, de actividades, preocupaciones y presiones de tipo social que acelera la mente a niveles fuera de lo normal.

Le llama el mal del siglo y cree que es alarmante pues debido a la intensidad con que vivimos la era digital, la manera de procesar los pensamientos ha cambiado, pero de manera irresponsable ocasionando una “intoxicación” por exceso de información, tal como abrir muchas ventanas en una computadora y no poder concentrarse en ninguna, por lo que uno de los síntomas del SPA es la pérdida del enfoque y bajos niveles de concentración.

Como resultado vemos individuos con pensamientos demasiado acelerados y faltos de fondo, inútiles en realidad. Como ejemplo, propone la lectura de un periódico o página de un libro, y el resultado es nulo, no recuerda el contenido.

Esta acelerada construcción de pensamientos origina una predisposición a trastornos emocionales y poca tolerancia al estrés, además de repetición de errores, fatiga casi crónica, aburrimiento y baja tolerancia a la soledad.

Aunque ya existen muchos tipos de trastornos, este psiquiatra cree que el SPA viene del estilo de vida de quienes lo padecen, por el ritmo de vida acelerado que viven y no de conflictos como suele suceder con los trastornos de ansiedad generalizada, ansiedad postraumática, síndrome de Burnout, obsesivo compulsivo y de pánico que se desarrollan a la par de la personalidad en momentos de crisis, pérdidas, traumas o frustraciones.

La edición de pensamientos de quienes se exponen a exceso de información y actividades, redes sociales, niños y adultos, es exagerada sin necesidad de existencia de factores traumáticos.

Los síntomas del SPA o características de una mente hiperpensante son:

  • Falta de sueño, dificultad para conciliar el sueño, despertar cansado, nudos en la garganta, transtornos intestinales, puede aumentar la presión arterial.
  • Dolores de cabeza por exceso de pensamientos y mortificaciones, reflejan un cerebro agotado.
  • Sufrir por algo que no ha pasado, irritabilidad, no pueden manejar la frustración o convivir con personas más lentas.
  • Déficit de memoria a la par de la falta de concentración. No pueden recordar nombres, citas o actividades cotidianas.
  • Estos síntomas pueden ser comunes a la ansiedad, pero a diferencia de esta, aquí no ocurre por efecto de traumas.

Afecta a personas sin importar la edad o la cultura. Aproximadamente un 70% de los seres humanos, incluidos los niños, tienen manifestación de este síndrome que se lleva de largo a la depresión como el nuevo mal del siglo. Sin embargo, es un síndrome conductual, difícil de comprobar con imágenes cerebrales o exámenes de laboratorio por lo que actualmente no hay demasiados estudios al respecto.

A través de su experiencia como terapeuta puede decir que el número de personas que la padece es elevado, sobre todo debido a la intoxicación digital, por lo que Augusto Cury señala que dos tercios de las personas padecen SPA.

Consecuencias de padecer SPA

Aumento de conflictos debido a su bajo umbral a la frustración

En estudiantes su rendimiento es menor debido a que no desarrollan su razonamiento abstracto y esquemático.

No pueden trabajar sus conflictos de manera inteligente pues no los internalizan, ni tienen coraje de debatir o pensar. Tendrán baja productividad y asertividad, predisposición a la depresión e insatisfacción crónica.

Prevención:

Aprender a contemplar, hablar acerca de sus propios fracasos, cambiar la educación de la era de la información a la era de la administración de la mente humana.

Desafiar pensamientos desconcertantes, criticar ideas y reciclar emociones asfixiantes.

Cambiar el comportamiento, pasar de señalar los fracasos al reconocimiento de los logros y los avances.

Fuente: Linea Directa

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