Lima,
Perú.- El
gobierno peruano busca proteger a los mashco-piros, una tribu de la Amazonia que
ha vivido aislada por años y que empezó a salir de su territorio, probablemente
desplazada por la minería y la tala ilegal.
Se trata de una etnia de cazadores y
recolectores que hablan una lengua poco conocida. Compuesta por unos 800
miembros, durante años ha vivido en una reserva de Madre de Dios (sudeste,
frontera con Brasil), la región con la mayor producción ilegal de oro del país,
pero ahora se está desplazando.
“Posiblemente están saliendo de sus territorios por la presencia y ataques
de taladores ilegales o por las nuevas comunidades nativas asentadas en torno a
la reserva”, dijo Lorena Prieto, jefa de la Dirección de pueblos indígenas
en aislamiento y contacto inicial del Ministerio de Cultura.
La preocupación comienza en 2014, cuando un grupo no determinado sale de la
reserva de Madre de Dios y es avistado en forma permanente, teniendo contacto
con algunos comuneros que le dan alimentos y con turistas que le entregan
comida y ropa.
La minería ilegal ha devastado 55 mil hectáreas de bosques de esa región. Perú es el mayor
productor de oro de Latinoamérica y quinto productor aurífero mundial.
– Expuestos a todo –
Dada su condición de aislamiento, Prieto advirtió que el sistema inmunológico
de los mashco-piros puede ser “muy vulnerable a los gérmenes que portan
otras personas”.
Además, también pueden enfrentarse a pobladores de comunidades nativas por
considerarlos hostiles, debido a que no hablan su lengua o porque ven animales
que ellos desconocen, como el perro.
“Se han avistado pequeños grupos de mashco-piros en la quebrada de
Yanayacu, cerca de la comunidad Shipetiari, en esa misma región, alarmando a
unos 150 indígenas machiguengas que viven dispersos en aldeas”, señaló la
especialista.
En diciembre de 2014, unos 200 mashco-piros invadieron la comunidad de Monte
Salvado y pusieron en peligro a la de Puerto Nuevo, cuyos habitantes se
atrincheraron con armas para repeler un eventual ataque.
La tensión se zanjó cuando el gobierno evacuó a los 39 comuneros de Monte
Salvado y los 22 de Puerto Nuevo, dejando a los mashco-piros dueños de la
situación por unas semanas. Luego se retiraron llevándose alimentos y animales
y los evacuados pudieron volver.
– Plan de atención –
Tras la situación crítica que atravesó la comunidad de Shipetiari, el
ministerio de Cultura elabora un plan para organizar a los pobladores, buscar
un intérprete para comunicarse con los mashco-piros cuando lleguen y de esta
forma conocer “por qué están saliendo de la zona reservada, y saber si hay
enfermos o heridos para atenderlos”.
“Se ha preparado un equipo de salud con especialistas para atenderlos en
caso de que lo requieran”, detalló la funcionaria.
La dirección de Pueblos Indígenas se está asesorando con expertos brasileños y
con antropólogos para garantizar la integridad de los indígenas.
“Los pueblos indígenas en aislamiento tienen derechos protegidos por la
Naciones Unidas, entre ellos la autodeterminación de vivir en aislamiento, que
el Estado debe respetar y proteger”, dijo Prieto.
En la región de Madre de Dios hay unos 4 mil cinco indígenas, la mayoría de la
etnia de los harakbuts (mil 628), seguida por los machiguengas (705) y los
yines (607), según cifras oficiales.
En esa región se sabe que existen tres pueblos en aislamiento. Aunque no hay
estadísticas firmes, según cálculos de la dirección de Pueblos Indígenas existen
grupos de machiguengas de 150 nativos, nahuas, de 300, y mashco-piros, de 800.
Cuando los mashco-piros invadieron Monte Salvado, la Federación Nativa del Río
Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) denunció que había sido “una acción
desesperada porque sus tierras son invadidas por taladores ilegales de madera y
por narcotraficantes que han convertido ese lugar en paso de la droga
transportada hacia Brasil”.
A ello se suma, según FENAMAD, que paseos turísticos en Madre de
Dios ofrecen encuentros con grupos de mashco-piros. El gobierno se comprometió
a investigar el tema por el riesgo que corren los nativos.IN