Estados Unidos. Las agencias de seguridad de Estados Unidos han reforzado sus protocolos de vigilancia ante la posibilidad de que Israel esté incrementando actividades de inteligencia dirigidas a altos funcionarios del gobierno federal. De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses, el Departamento de Defensa elevó la clasificación de amenaza de contrainteligencia relacionada con ese país aliado a nivel “crítico”, el más alto dentro de sus sistemas internos de evaluación.
La decisión se habría tomado en medio de preocupaciones dentro de la comunidad de inteligencia sobre posibles intentos de acceso a información sensible, especialmente aquella vinculada con la política exterior de Washington en Medio Oriente y las negociaciones con Irán.
Preocupación por filtraciones y acceso a información estratégica
Según documentos atribuidos a la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) y citados por medios como The New York Times y NBC News, se analiza la posibilidad de que servicios de inteligencia israelíes hayan intensificado sus esfuerzos para conocer deliberaciones internas del gobierno estadounidense en temas estratégicos.
Los reportes señalan que el interés estaría centrado en las conversaciones entre Washington y Teherán, en un contexto de diferencias sobre el manejo de la política regional y los actores respaldados por Irán.
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Los mismos documentos advierten que ciertas prácticas de comunicación de funcionarios estadounidenses, como el uso de dispositivos personales o traslados privados para tratar asuntos sensibles, podrían haber incrementado la vulnerabilidad ante eventuales labores de recopilación de información.
Asimismo, se ha mencionado que figuras como Steve Witkoff, negociador de la Casa Blanca, y Elbridge A. Colby, funcionario del Pentágono, habrían sido parte de los perfiles bajo posible seguimiento en estas evaluaciones de riesgo.
¿Cómo respondieron Washington y Tel Aviv a las acusaciones?
Las autoridades estadounidenses rechazaron la versión difundida en los reportes periodísticos, al señalar que no existen pruebas que confirmen una operación de espionaje israelí contra funcionarios del gobierno.
Desde la Casa Blanca, voceros calificaron la información como inexacta y reiteraron la confianza en los mecanismos de cooperación con Israel, pese a las tensiones descritas en los documentos citados.
Relación bilateral bajo escrutinio y tensiones de inteligencia
Aunque ambos gobiernos han mantenido una alianza estratégica sólida durante décadas, este tipo de señalamientos añade presión a la relación diplomática. Analistas consideran que, de confirmarse preocupaciones dentro de los organismos de inteligencia, podría abrirse un periodo de mayor cautela en el intercambio de información sensible, sin que ello implique necesariamente una ruptura o distanciamiento formal entre ambos países.