Ciudad de México.- En su visita apostólica a Armenia, el Papa decidió ir a fondo en
el reconocimiento del genocidio contra esa nación, perpetrado por las
fuerzas otomanas un siglo atrás, y desafió así un posible malestar del
gobierno de Turquía, que mantiene a la negación de aquellos hechos como
una política de Estado.
La mañana de este sábado, el Papa Francisco visitó el memorial que
recuerda a los más de un millón y medio de muertos en el ?Metz Yeghérn?
(el ?gran mal?) y rindió homenaje a los caídos junto con el Catolicós
Karekin II, el líder de la iglesia apostólica (ortodoxa) armenia.
En la puerta del complejo, el líder católico fue recibido por el
presidente de la República, Serzh Sargsián, y junto con el Catolicós
recorrieron a pie el ingreso al memorial. Allí Bergoglio colocó una
corona de flores y rezó un momento en silencio.
Muy cerca, un grupo de niños tenían en sus manos carteles que
recordaban el genocidio. Luego, todos ingresaron a una zona del
monumento donde se encuentra una llama perenne.
Una vez ahí se rezó un padre nuestro, se entonó un himno y se
pronunciaron dos lecturas. El líder ortodoxo y el Papa leyeron unas
oraciones.
?Cristo, que coronas a tus santos y cumples la voluntad de tus
fieles, guardas con amor y dulzura a tus criaturas, escúchanos de los
cielos de tu santidad, por intercesión de la santa generadora de Dios,
por las súplicas de todos tus santos, y de aquellos de los cuales hoy es
memoria?, dijo Francisco.
?Escúchanos, señor, y ten piedad, perdónanos, expía y limpia nuestros
pecados. Haznos dignos de glorificarte, con sentimientos de gracias,
junto al padre y al espíritu santo, ahora y siempre?, agregó.
Al concluir, el grupo se dirigió hasta la terraza del museo del
genocidio. En el camino del jardín el pontífice regó un árbol plantado
en memoria de su visita y luego firmó el libro de honor.
En ese lugar se encontraban unos 10 descendientes de armenios
salvados de la matanza de un siglo atrás porque fueron acogidos por el
Papa Benedicto XV en la residencia estiva del Vaticano, Castel Gandolfo.
Varios de ellos saludaron a Bergoglio y le contaron parte de sus
historias. Incluso alguno llegó a mostrarle las fotos de sus familiares
muertos.
Si bien la visita de este sábado resultó emotiva, el gesto de gran
valor político de Francisco tuvo lugar la víspera, el viernes por la
tarde, cuando en el Palacio Presidencial de esta ciudad pronunció
abiertamente la palabra genocidio para referirse al ?Metz Yeghérn?.
?Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia inauguró la triste
lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por
aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos, que cegaron la
mente de los verdugos hasta el punto de proponerse como objetivo la
aniquilación de poblaciones enteras?, dijo.
?Es muy triste que sea en este, como en los otros dos (genocidios, el
holocausto y el comunista), las potencias occidentales miraban para
otro lado?, añadió.
Estas frases no estaban previstas en su discurso original y, al
pronunciarlas, el Papa rompió todo el protocolo que se habían
autoimpuesto la mayoría de sus colaboradores, quienes en los días
previos a su visita apostólica se habían empeñado con insistencia en no
usar el término genocidio.
Así, el líder católico se arriesgó a nuevas represalias diplomáticas
de parte del gobierno turco que desde hace años mantiene como política
sistemática y de Estado el negar que los hechos de un siglo atrás hayan
sido parte de un plan orquestado para destruir al pueblo armenio.
En cambio, para Bergoglio sí se trató de un genocidio, cuyos
?terribles efectos? están ?ante los ojos? de todos y fueron causados por
?el odio, los prejuicios y el deseo desenfrenado de poder?, según dijo
en su discurso del viernes.
?Espero sinceramente que la humanidad sea capaz de aprender de esas
trágicas experiencias a actuar con responsabilidad y sabiduría para
evitar el peligro de volver a caer en tales horrores?, apuntó.
El Papa ya había usado la palabra ?tabú? en abril de 2015, durante
una misa que celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano para
recordar a los ?mártires? armenios. El discurso que pronunció ese día
irritó al gobierno de Ankara, que convocó inmediatamente a su embajador
ante la Santa Sede.
Como ya hizo con muchos otros países, Turquía pretendió presionar
diplomáticamente a la Sede Apostólica para que vuelva sobre sus pasos y
bajó el nivel de la relación bilateral dejando prácticamente sin
embajador durante muchos meses.
Pero la administración de Recep Erdogan no logró su cometido. En
enero pasado y sin ningún anuncio mediático, el embajador turco volvió
al Vaticano y se normalizó la relación. Ankara todavía no reacciona
oficialmente a las palabras del Papa sobre el genocidio.HC
Papa Francisco recuerda genocidio armenio y desafía malestar turco
?Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos"
Fuente: Internet