Estados Unidos.- Obama viajará acompañado por su esposa Michelle y partirá desde la
base aérea Andrews, cerca de Washington DC, para un periplo de una
semana en el continente negro. En su agenda, que se extiende desde el 26
de junio al 3 de julio, realizará una primera escala en Senegal, donde
se reunirá con el presidente Macky Sall y visitará la isla de Gorea, un
símbolo del mercado de esclavos del pasado.
Luego se dirigirá, el 29 de junio, a Johannesburgo, en Sudáfrica,
para sostener un encuentro al día siguiente con el presidente Jacob Zuma
en Pretoria. Finalmente, en la última etapa de su gira, visitará
Tanzania, donde conversará con el jefe de Estado, Jakaya Kikwete, y
visitará la central eléctrica Ubungo.
Pero el estado de salud del expresidente sudafricano Nelson Mandela,
quien a sus 94 años se encuentra hospitalizado desde hace casi tres
semanas debido a una grave infección pulmonar, podría afectar la agenda
de la visita presidencial estadounidense.
Las especulaciones sobre si el programa de la gira de Obama en Africa
puede verse modificado corren a buen ritmo, en caso de que el
exmilitante de la lucha contra el apartheid, a quien se lo considera en
un “estado crítico” de salud, llegara a fallecer en esos días.
La ministra de Exteriores sudafricana, Maite Nkoane Mashebane, afirmó
el martes que el mandatario estadounidense posiblemente no vea a
Mandela. “El presidente Obama habría querido ver al presidente Mandela,
pero él está indispuesto”, se limitó a responder. Obama no ha visto a
Mandela más que una sola vez, en 2005 cuando aún era un joven senador
norteamericano.
Esta primera gran gira africana del mandatario estadounidense
pretende en primer lugar, para la Casa Blanca, recuperar el tiempo
perdido. Fuera de una visita relámpago a Ghana en julio de 2009, Obama
no estuvo nunca en Africa durante su primer mandato.
Pasada la euforia del principio, una lenta decepción comenzó a
sentirse en el continente africano con respecto a las medidas adoptadas
por este primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
Si en 2009 en Ghana, Obama dijo: “La sangre de Africa corre por mis
venas, la historia de mi familia comprende a la vez las tragedias y los
triunfos de la más amplia historia de Africa”, el presidente parece
haber vuelto rápidamente su mirada al continente de su origen.
Concentrándose en la crisis económica, las revoluciones de la
primavera árabe, el fin del compromiso estadounidense en Irak y en
Afganistán, o mirando de reojo más fijamente hacia Asia.
Pero los consejeros del presidente son conscientes que las
oportunidades económicas y los recursos energéticos del continente
africano han comenzado a llamar la atención de los más poderosos
adversarios de la primera potencia mundial, con China a la cabeza. China
se transformó en 2009 en el primer socio comercial del continente,
según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico.
El único país que le faltaría visitar a Obama en esta gira sería
Kenia, tierra natal de su padre, donde el presidente Uhuru Kenyatta es
requerido por la Corte Penal Internacional.NE
Obama viaja a África y la sombra de Mandela se proyecta sobre su gira
Luego se dirigirá, el 29 de junio, a Johannesburgo, en Sudáfrica, para sostener un encuentro al día siguiente con el presidente Jacob Zuma en Pretoria.
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