Estados Unidos. Después de casi nueve años de discusión pública y parlamentaria, el estado de Nueva York dio un paso decisivo al autorizar la muerte asistida para pacientes con enfermedades terminales. La gobernadora Kathy Hochul firmó este miércoles la legislación que permite esta práctica médica bajo estrictas condiciones, convirtiendo a la entidad en la decimotercera jurisdicción de Estados Unidos en avalarla.
La iniciativa, aprobada por el Senado y la Asamblea estatal entre abril y junio de 2025, cierra un proceso que inició en 2016 y que, con el paso de los años, fue ganando respaldo social y político. Hochul reconoció que la decisión no fue sencilla y que implicó un conflicto personal, al tratarse de un tema sensible desde el punto de vista religioso y ético.
En un mensaje público, la mandataria explicó que su determinación estuvo guiada por el sufrimiento de pacientes y familias que enfrentan enfermedades irreversibles. Recordó la experiencia de su madre, quien padeció Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), como un elemento que influyó en su postura final. “No se trata de mis creencias, sino del dolor real que viven miles de neoyorquinos”, expresó.
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La nueva ley permitirá que personas con padecimientos terminales y un pronóstico de vida menor a seis meses puedan solicitar asistencia médica para adelantar el final de su vida. La normativa no entrará en vigor de inmediato, ya que se otorgó un plazo de seis meses para que el Departamento de Salud estatal emita los lineamientos y protocolos que regularán su aplicación.
¿Qué salvaguardas contempla la legislación para evitar abusos en la muerte asistida?
El marco legal establece filtros estrictos: habrá un periodo mínimo de cinco días entre la solicitud y la entrega de la receta, la petición oral del paciente deberá quedar registrada en audio o video y solo los residentes del estado podrán acceder a este procedimiento. Además, la primera evaluación médica deberá realizarse de manera presencial, garantizando que la decisión sea informada, voluntaria y plenamente consciente.
Un debate nacional que sigue abierto
La aprobación en Nueva York reavivó el debate ético y social en todo el país. Mientras defensores consideran la ley un avance en el derecho a una muerte digna y en el respeto a la autonomía personal, sectores religiosos y conservadores advierten que permitir esta práctica contradice principios morales fundamentales. Con este paso, Nueva York se suma a estados como Oregón —pionero en 1994— y otros que han legislado en la materia, confirmando que la discusión sobre los límites de la medicina y la vida sigue lejos de concluir.