Da click aquí y encuentra más información de Línea Directa Portal en nuestra página de Google News
Estados Unidos.- En redes sociales se ha viralizado la historia de una mujer que abrió una hamburguesa después de cuatro años de haberla guardado y, se encontró con un resultado tan terrible, que decidió no volver a comer nunca más comida chatarra.
Esta es la historia de Megan Condrey, una mujer de Washington D.C., que compró dos hamburguesas con queso y papas fritas en un McDonald’s hacia noviembre de 2017 pero, después de comerse una de ellas, olvidó por completo que la otra había quedado en el asiento trasero del auto, dejándola allí por días.
Luego, cuando la encontró, Condrey se percató de que la hamburguesa no presentaba ningún tipo de pudrición, por lo que decidió realizar un experimento y guardarla para descubrir cuánto tiempo podía durar sin descomponerse, por lo que puso el paquete en un armario. De este modo, pasaron cuatro años y Megan Condrey jamás volvió a recordar que había guardado allí la hamburguesa, a la cual incluso le había apuntado la fecha de compra en el empaque.
Pero hace tan solo unas semanas, mientras organizaba los arreglos de navidad, la mujer se encontró nuevamente con la hamburguesa, pero quedó completamente estupefacta al descubrir que esta, cuatro años después, seguía sin descomponerse.
Si bien la hamburguesa se había puesto dura como una piedra, lucía como si la hubieran acabado de comprar, pues ni la carne, ni los panecillos e incluso el queso presentaban signos de pudrición, ¡Algo completamente increíble y alarmante!
Ante la situación, Megan Condrey prometió no volver a consumir comida chatarra y compartió su historia para concientizar a otros de lo aterrador que puede ser el uso de conservantes por parte de estas grandes compañías, pues si esto pasa con la hamburguesa, imaginen el daño que podría hacer a nuestro organismo.
Finalmente, es importante apuntar que McDonald’s, la cadena donde esta mujer compró la hamburguesa, asegura usar carne de res 100 % sin conservantes en sus productos, pero esto no parece tener mucho sentido viendo el resultado de este experimento.
Y a ustedes, ¿Les quedan ganas de seguir comiendo hamburguesas o lo pensarán dos veces antes de comprarlas la próxima vez?