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Estados Unidos.- La historia de Crystal Cooms, la mujer que fue injertada en el rostro con la piel de su propia ingle continúa viralizándose en redes sociales, pues la terrible consecuencia que ha experimentado la durante los últimos años sigue dando mucho de qué hablar.
En la actualidad se ha hecho muy común realizar intervenciones quirúrgicas que buscan mejorar el aspecto de una zona del cuerpo a través de un injerto o implantación con piel tomada de otra zona. Sin embargo, injertar piel de la zona íntima suena un poco inquietante.
Tal fue el caso de Crystal Cooms, una mujer que a sus 9 años de edad fue atacada por un perro de raza pitbull el cual, al morderla violentamente, le dejó un hoyo en su pómulo derecho. Ante la situación, el equipo de cirujanos encargado de atender a la mujer, decidieron reconstruir su rostro injertándole piel de su ingle. Sin embargo, parece ser que los encargados tomaron la parte equivocada del órgano y terminaron por dejarle a Cooms una consecuencia devastadora. Durante el programa de televisión estadounidense ‘Botched’, la mujer explicó:
Hicieron la cirugía y luego el vello comenzó a crecer. Vello púbico literal. No creo que el médico haya mencionado que me crecería vello púbico de mi parche
¡Así es! El injerto sacado de la zona íntima de esta mujer hizo que empezara a crecerle vello púbico en el rostro, consecuencia con la que ha tenido que vivir durante los últimos 10 años y a la cual ha hecho frente depilándose constantemente en esta zona de su cara.
No obstante, después de más de una década de cargar con esta desagradable consecuencia, Crystal ha decidido retirarse el injerto del rostro, esto debido a que teme que su hija de dos años y medio empiece a sufrir bullyng por su historia.
Por este motivo Criystal Cooms decidió asistir al programa ya mencionado, en el cual los cirujanos plásticos Paul Nassif y Terry Dubrow atienden casos para arreglar malas intervenciones estéticas, por lo que la mujer ya se ha sometido a una reconstrucción que le permitió retirar el parche en su cara en el cual estaba creciendo vello púbico.
Mientras tanto, el cirujano Dubrow argumentó sobre el extraño caso, pues lo más común en este tipo de situaciones es tomar injertos de partes como la espalda o el abdomen y no la zona íntima como le ocurrió a Cooms.