El Empalme, Ecuador. — En una escena de horror que evidenció la fragilidad institucional frente al crimen organizado, al menos 17 personas fueron asesinadas la noche del domingo en una cantina del sector La Guayas, en el cantón El Empalme, provincia de Guayas. El ataque, ejecutado por un comando de al menos ocho sicarios fuertemente armados, dejó además 11 heridos, varios en estado crítico.
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La masacre ocurrió en el establecimiento conocido como “La Clínica”, mientras decenas de familias celebraban las fiestas del cantón. Testigos relataron que los agresores llegaron en camionetas tipo 4×4 y dispararon indiscriminadamente con fusiles de asalto y armas cortas contra los asistentes, incluidos menores de edad.
Entre las víctimas hay tres adolescentes y un niño de 12 años, lo que ha desatado indignación nacional.
Este hecho se suma a una serie de ataques masivos registrados en la provincia de Guayas durante los últimos meses, en medio de un conflicto declarado entre el Estado ecuatoriano y grupos del crimen organizado.
El gobierno de Daniel Noboa mantiene vigente el estado de conmoción interna y ha catalogado la lucha contra las bandas criminales como un “conflicto armado interno”.
Analistas locales advierten que el patrón de ejecuciones colectivas en espacios públicos —cantinas, calles, funerales— responde a la disputa por territorios entre grupos narcodelictivos vinculados a carteles internacionales. La frontera entre Guayas y Manabí se ha convertido en corredor estratégico para el tráfico de drogas, armas y migrantes.
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Las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y personal del Ministerio de Salud acudieron al sitio tras los primeros reportes. Aunque se implementó un cerco perimetral y patrullajes intensivos, hasta el cierre de esta edición no hay detenidos vinculados al hecho. La Fiscalía General abrió una investigación por asesinato múltiple con agravantes.
Colectivos ciudadanos, medios locales y organizaciones de derechos humanos han exigido al gobierno mayores controles, protección a víctimas y rendición de cuentas sobre el avance de la militarización en zonas de alto riesgo.